El año en que el planeta alcanzó 1.5°C más de calentamiento global
El 2024 quedó marcado como el año más caliente en los registros históricos de la NOAA y el Servicio de Cambio Climático Copérnico. Por primera vez, la temperatura promedio global superó el límite de 1.5°C por encima de los niveles preindustriales, un umbral crítico señalado en el Acuerdo de París.
Sin embargo, este dato alarmante no ha logrado la atención esperada. La renuencia a cambiar estilos de vida, la comodidad y las prioridades económicas inmediatas han desplazado el foco de atención de una crisis climática que ya impacta en todos los rincones del mundo.
De Dubái a Brasil: las COP y su paradoja climática
En los últimos años, las Conferencias de las Partes (COP) han sido el escenario de contradicciones. Mientras que en la COP28 en Dubái se proclamó el “principio del fin” de los combustibles fósiles, en la COP29 en Bakú los intereses de las petroleras dominaron las negociaciones.
La próxima COP30 en Belén, Brasil, organizada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, promete ser una oportunidad para regresar a una agenda climática más progresista. Sin embargo, el avance del negacionismo climático podría influir en las decisiones globales, especialmente con el resurgimiento de posturas conservadoras en gobiernos clave.
El impacto del negacionismo climático en la política global
El retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2024 ejemplifica la fuerza del negacionismo climático en la política contemporánea. Durante su primer mandato, Trump retiró a EE.UU. del Acuerdo de París, desreguló políticas ambientales y priorizó la industria fósil. En esta nueva etapa, ha prometido profundizar esas medidas.
El efecto cascada de estas decisiones ya se siente en América del Norte. En Canadá, la renuncia de Justin Trudeau abrió la puerta al líder conservador Pierre Poilievre, quien defiende la construcción de refinerías y plantas de gas natural licuado. De concretarse su victoria, tanto EE.UU. como Canadá adoptarían posturas anticlimáticas, lo que podría influir en las decisiones de México bajo el marco del T-MEC.
En América Latina, la postura de gobiernos como el de Javier Milei en Argentina refuerza esta tendencia. Su decisión de abandonar la COP29 envió un fuerte mensaje sobre la falta de compromiso con la lucha climática.
Europa: una región dividida por el cambio climático
En Europa, el negacionismo climático también está ganando terreno. Partidos de extrema derecha, como Vox en España, AfD en Alemania y Agrupación Nacional en Francia, han adoptado discursos contra las políticas climáticas, cuestionando su impacto económico.
En países como Italia y Hungría, estos partidos no solo son oposición, sino que ocupan espacios de poder, lo que les permite influir directamente en las decisiones de la Unión Europea. La creciente politización del cambio climático amenaza con desacelerar los avances alcanzados en la última década.
¿Hacia un bloque negacionista global?
El panorama actual sugiere que los gobiernos negacionistas podrían buscar alianzas internacionales para frenar políticas climáticas. Estados Unidos, Canadá, Brasil bajo Bolsonaro (si regresa al poder) y gobiernos europeos conservadores podrían coordinar estrategias para defender los intereses fósiles.
Esta tendencia subraya cómo la crisis climática ya no es solo un desafío científico, sino también un campo de batalla político profundamente polarizado.
La importancia de actuar ahora
Mientras los efectos del cambio climático se intensifican —desde olas de calor extremas hasta inundaciones devastadoras—, la falta de consenso global pone en riesgo el futuro del planeta. 2024 no solo fue el año más caliente de la historia, sino también un recordatorio de que el tiempo para actuar se está agotando.
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