Yucatán ostenta, por quinto año consecutivo, el título de ser el estado con el mayor Índice de Paz a nivel nacional. Sus bajas tasas de homicidio y crímenes violentos lo han convertido en un referente de seguridad en un país asolado por la violencia. Sin embargo, una mirada más profunda a las cifras y a la percepción ciudadana revela una realidad más compleja, llena de contrastes que desafían la narrativa del «oasis de paz».
El Escudo de la Paz: Las Fortalezas de Yucatán
Los datos duros respaldan la fama de Yucatán. Según el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project, ocupó el primer lugar nacional en respeto a la ley. Además, registró el menor porcentaje de impunidad en homicidios dolosos del país, con solo un 24.2%.
Indicadores Clave de Seguridad:
- Índice de Paz: 1er lugar a nivel nacional por quinto año consecutivo.
- Percepción de Seguridad: 71.9% de la población percibía al estado como seguro en 2021, la cifra más alta del país.
- Confianza Policial: Ocupa el primer lugar en satisfacción ciudadana con el servicio de la policía estatal.
- Baja Incidencia Delictiva: Se consolidó como la cuarta entidad con menor incidencia delictiva general.
Las Fisuras en la Armadura: Los Delitos que Preocupan
A pesar de este panorama positivo, ciertos indicadores muestran una tendencia preocupante. Un reporte del Diario de Yucatán señala que, aunque el estado es seguro en comparación, se han registrado alzas en delitos de alto impacto.
El análisis de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) también revela matices. Si bien la percepción general de seguridad es alta, delitos como el fraude y la extorsión han ganado terreno. En 2021, el fraude representó una tasa de 7,080 casos por cada 100,000 habitantes, una cifra significativa.
Además, la percepción de inseguridad a nivel local, aunque baja, existe. El 38.2% de la población considera que vivir en su colonia o localidad es inseguro, y el espacio donde la gente se siente más vulnerable es en los cajeros automáticos en la vía pública (75%).
«Yucatán, entre los estados más seguros del país, pese a alzas en delitos de alto impacto», resume un titular periodístico, capturando la esencia de esta dualidad.
Casos como la detención de cuatro policías de Mérida por la violación y asesinato del joven José Eduardo Ravelo en 2021, aunque no recientes, dejaron una profunda herida en la confianza ciudadana hacia las corporaciones locales y demostraron que ninguna entidad está exenta de crímenes graves.
La conclusión es clara: Yucatán no puede permitirse la complacencia. Mantener su estatus como el estado más seguro requiere una vigilancia constante, no solo contra la violencia de los cárteles que azota a otras regiones, sino también contra los delitos de «cuello blanco» y la delincuencia común que erosionan la calidad de vida y la confianza de sus habitantes.
