Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, aspirante a regidor en Tantoyuca, y su comitiva emboscados por comando armado. Un herido en el violento suceso.
A tan solo una semana de la jornada electoral del 1 de junio, la tensión y la violencia política han escalado peligrosamente en Veracruz. El último y grave incidente ocurrió en el municipio de Tantoyuca, al norte del estado, donde la comitiva del Partido Acción Nacional (PAN), encabezada por el candidato a regidor Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, fue víctima de una emboscada.
La emboscada en «dos caminos»
Los hechos se registraron durante la noche del viernes 23 de mayo. El grupo de panistas transitaba por la carretera hacia la localidad de El Terrero cuando, en un paraje conocido como «Dos Caminos», fueron interceptados por hombres armados que se desplazaban en al menos tres camionetas. Los agresores abrieron fuego contra los vehículos de los políticos y sus acompañantes.
Como resultado del ataque, una persona resultó herida, cuya identidad se presume corresponde a un familiar o colaborador cercano de la campaña, según informó el propio Guzmán Avilés. La rápida reacción de los agredidos o la intervención de algún factor no especificado evitó una tragedia mayor, pero el mensaje de intimidación es claro y contundente.
«No podemos permitir que nuestras campañas se conviertan en escenarios de violencia donde se arriesga la vida de quienes participan. Exigimos la intervención inmediata de las autoridades federales» – Declaración atribuible a líderes del PAN.
Reacciones y exigencias de seguridad
El ataque desató una ola de indignación y preocupación en el ámbito político estatal y nacional. Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, también candidato a la presidencia municipal, condenó enérgicamente la agresión y lanzó un llamado desesperado a las autoridades electorales (INE y OPLE) y a las fuerzas de seguridad federal (Guardia Nacional y SEDENA) para que intervengan y garanticen la integridad de los candidatos y el desarrollo pacífico del proceso electoral.
Desde la dirigencia nacional del PAN, Jorge Romero, confirmó que este no es un caso aislado, ya que varios candidatos de su partido en Veracruz han recibido amenazas y se han solicitado formalmente medidas de protección. La demanda panista es clara: la campaña no debe ser un «escenario de violencia» que ponga en riesgo vidas.
Contradicción gubernamental
Este grave suceso contrasta dolorosamente con las recientes declaraciones del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez. Apenas el viernes, tras una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, el mandatario estatal aseguró que la seguridad en la entidad estaba «muy bien» y que se garantizarían «elecciones libres, secretas, democráticas y seguras». La realidad de Tantoyuca desmiente estas afirmaciones y expone una brecha alarmante entre el discurso oficial y la cruda situación que enfrentan los actores políticos en algunas regiones del estado.
La emboscada en Tantoyuca se suma a una preocupante serie de incidentes violentos que han manchado el panorama político veracruzano en las últimas semanas, generando un ambiente de zozobra e incertidumbre de cara a los comicios. La capacidad del Estado para asegurar un proceso electoral libre de intimidación y violencia está ahora más cuestionada que nunca.
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