Un escalofriante secuestro en Nueva York, donde un ciudadano italiano fue presuntamente torturado durante 17 días por dos inversores de criptomonedas para robarle su Bitcoin, destapa una alarmante y violenta táctica criminal: los «ataques con llave inglesa» (wrench attacks) contra poseedores de activos digitales.
El lujoso barrio de SoHo en Manhattan fue el escenario de un presunto calvario que ha conmocionado al mundo de las criptomonedas y ha puesto de relieve una creciente y brutal modalidad delictiva. Un ciudadano italiano de 28 años alega haber sido secuestrado, retenido contra su voluntad durante 17 días y sometido a torturas por dos conocidos suyos, William Duplessie, de 32 años, y John Woeltz, de 37, con el objetivo de obligarlo a revelar la contraseña de su billetera de Bitcoin, valorada en millones de dólares.
Los Escalofriantes Hechos del Caso Neoyorquino
Según la fiscalía, el 6 de mayo, los acusados, que conocían a la víctima desde hacía varios años y con quien tenían vínculos en negocios de criptomonedas , lo atrajeron a un elegante townhouse en SoHo bajo la amenaza de matar a su familia. Una vez allí, comenzó una pesadilla que duraría más de dos semanas.
Las alegaciones de la fiscalía, presentadas en la corte, son estremecedoras: la víctima fue atada de muñecas, golpeada en la cabeza con una pistola, amenazada de muerte, y atormentada con cables eléctricos. Se le obligó a fumar de una pipa de crack y, en un momento dado, fue colgado de una escalera a cinco pisos de altura. Además, se alega que fue cortado con una pequeña motosierra y que los secuestradores intentaron prenderle fuego, apagando las llamas a veces orinando sobre él.
La policía, al registrar la vivienda, encontró pruebas que corroborarían el relato del italiano: una pistola cargada, la motosierra y otros instrumentos que se habrían utilizado para la tortura. También hallaron fotografías comprometedoras, incluyendo una donde los acusados apuntan con un arma a la cabeza de la víctima, otra con el acusador atado a una silla de ruedas, y una tercera mostrándolo mientras le prendían fuego. La fiscalía cree que este no es el primer incidente de este tipo perpetrado por Duplessie y Woeltz, mencionando la existencia de al menos otras dos posibles víctimas en diferentes lugares y que este sería al menos el tercer intento de extorsionar al mismo ciudadano italiano.
La Defensa Cuestiona la Narrativa
Los abogados de Duplessie y Woeltz, quienes se han declarado no culpables de secuestro en primer grado, posesión criminal de un arma y agresión , han presentado una contra-narrativa radicalmente opuesta. Argumentan que existen fotos y videos que muestran al acusador «riendo y sonriendo» y moviéndose libremente por Manhattan durante el período en que supuestamente estuvo cautivo. Sam Talkin, abogado de Duplessie, afirmó que videos muestran a la víctima participando en sexo grupal y fumando crack «riendo y sonriendo todo el tiempo», y que otras fotos lo ubican visitando una óptica con uno de los acusados, sugiriendo que tuvo oportunidades de escapar.
Wayne Gosnell, abogado de Woeltz, añadió que testigos reportaron que el italiano entraba y salía a voluntad del townhouse, asistiendo a la iglesia, clubes y cenas. La defensa solicitó la liberación de sus clientes bajo una fianza de un millón de dólares y arresto domiciliario, petición que fue denegada. La próxima audiencia judicial está fijada para el 15 de julio.
«Wrench Attacks»: La Nueva Frontera de la Violencia Cripto
Este caso ha arrojado luz sobre los llamados «wrench attacks» (ataques con llave inglesa), un término que describe el uso de la violencia física y la coacción para obtener acceso a los activos de criptomonedas de una víctima, en lugar de recurrir a sofisticados hackeos informáticos.
Expertos como Ari Redbord de TRM Labs, una firma de rastreo de criptomonedas, señalan que estos ataques han aumentado en los últimos meses. Varios factores contribuyen a esta tendencia:
- Facilidad de Robo: Robar una billetera digital puede ser más sencillo que sustraer fondos de una cuenta bancaria tradicional si se obtiene la contraseña.
- Valor en Auge: El incremento en el valor del Bitcoin y otras criptomonedas convierte a sus poseedores en objetivos lucrativos. Bitcoin cotizaba cerca de los 105,000 dólares por token recientemente.
- Cultura de Ostentación: La tendencia en el mundo cripto de alardear de riqueza en redes sociales o en conferencias facilita a los criminales la identificación de posibles víctimas.
- Anonimato y Dificultad de Rastreo: Aunque las transacciones en blockchain son permanentes, la naturaleza de muchas transacciones cripto, a menudo sin documentos de identidad, y la dificultad para rastrear fondos una vez movidos, envalentonan a los delincuentes.
«Antes necesitabas capacidades cibernéticas sofisticadas para hackear a alguien, pero ahora puedes ser un criminal violento que puede sacarle [la contraseña] a golpes.» – Ari Redbord, TRM Labs.
Este tipo de violencia no es exclusivo de Nueva York; se han reportado incidentes similares con creciente frecuencia en Europa y Asia. El FBI, en su informe de delitos en internet de 2024, señaló que las víctimas de robo de criptomonedas reportaron las mayores pérdidas, superando los 6.5 mil millones de dólares.
Protección en la Era Digital: Consejos para Inversores
Ante esta escalada, los expertos recomiendan a los inversores en criptomonedas tomar medidas de seguridad adicionales:
- Mantener un perfil bajo y evitar la ostentación de riqueza en línea.
- Utilizar «cold wallets» (billeteras frías) para almacenar claves privadas fuera de línea.
- Requerir permisos de varias personas para acceder a una billetera (multifirma).
- Diversificar plataformas y billeteras, y actualizar contraseñas regularmente.
- Reforzar la seguridad domiciliaria y considerar servicios de seguridad privada para individuos de alto perfil.
- Estar alerta contra estafas de phishing y educarse continuamente sobre los riesgos.
La proliferación de estos «ataques con llave inglesa» podría dañar la confianza pública en las criptomonedas y frenar su adopción masiva, además de presionar por una mayor regulación y un enfoque policial más especializado para combatir esta nueva simbiosis entre el crimen digital y la violencia física.
