El zoológico Miguel Ángel de Quevedo, en la ciudad de Veracruz, fue escenario del insólito robo de un cocodrilo de pantano y una boa constrictor. Los ejemplares fueron sustraídos del recinto, sin que hasta el momento se conozca la identidad de los responsables.
El cocodrilo, identificado como Miguelito, medía cerca de 90 centímetros y pesaba unos 10 kilos. Tanto él como la boa eran parte de las actividades educativas del parque, donde se utilizaban para concientizar sobre el respeto a la vida silvestre. Por su rutina diaria, los ejemplares estaban acostumbrados al contacto humano.
¿Cómo ocurrió el robo de animales en el zoológico?
Durante un recorrido de rutina, alrededor de las 7:00 horas, el velador se percató de lo ocurrido. Al notar que el cocodrilo no estaba en su recinto, observó que la malla protectora había sido cortada.
Aunque el robo ocurrió en julio, el Ayuntamiento de Veracruz informó oficialmente hasta el 18 de agosto, cuando las autoridades confirmaron el hecho y lo difundieron en canales institucionales.
El mismo día del hallazgo se levantó un acta circunstanciada, mientras que el Órgano de Control Interno inició un expediente de investigación administrativa el 7 de julio.
Además, se interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz, que abrió la carpeta de investigación VER/DXVII/F7°/2357/2025. Hasta el momento, no hay avances ni reportes de personas detenidas.
Tráfico ilegal de animales
El cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii) es originario de México, Belice y Guatemala. Vive en lagos, pantanos y ríos de agua dulce, y aunque su población se ha recuperado en años recientes, sigue siendo una especie vulnerable a la caza ilegal y al tráfico de fauna silvestre.
Las autoridades indicaron que la sustracción de estos ejemplares no solo representa un delito, sino que también pone en riesgo a las comunidades donde puedan ser comercializados o liberados sin control.
