La reducción de homicidios se ha convertido en uno de los principales indicadores con los que el nuevo gobierno federal busca medir su efectividad en materia de seguridad. Al presentar el informe consolidado correspondiente a enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que entre diciembre y enero los homicidios dolosos disminuyeron dos puntos porcentuales adicionales, consolidando una reducción acumulada del 42 por ciento en lo que va de su administración.
Más allá del discurso político, las cifras presentadas buscan enviar un mensaje claro: la estrategia de seguridad comienza a mostrar resultados medibles y sostenidos, en un país donde la violencia ha sido uno de los mayores desafíos estructurales de las últimas décadas.
Qué explican los datos oficiales sobre la reducción de homicidios
De acuerdo con Marcela Figueroa, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el promedio diario de asesinatos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 50.9 en enero de 2026. Esto significa 36 homicidios menos al día y convierte a enero de 2026 en el mes con menor incidencia desde hace diez años.
Este dato es especialmente relevante porque rompe una tendencia histórica en la que los primeros meses del año solían registrar repuntes de violencia. En términos prácticos, la reducción de homicidios no solo implica menos víctimas, sino también menor presión sobre sistemas de salud, fiscalías y cuerpos de seguridad estatales.
La estrategia de Sheinbaum detrás de la reducción de homicidios
La presidenta atribuyó estos resultados a tres ejes centrales. El primero es la consolidación de la Guardia Nacional como fuerza operativa permanente en el territorio. El segundo, los cambios constitucionales que fortalecieron el uso de inteligencia militar y del Centro Nacional de Inteligencia. El tercero, una coordinación más estrecha con gobiernos estatales y fiscalías.
Este enfoque busca corregir uno de los principales problemas de estrategias pasadas: la fragmentación institucional. La reducción de homicidios presentada no se explica por una sola acción, sino por la articulación de capacidades operativas, análisis de inteligencia y seguimiento judicial.
Estados con mayor impacto y contrastes regionales
Siete entidades concentran el 50.6 por ciento de los homicidios en el país. Guanajuato encabeza la lista con el 8.8 por ciento del total nacional. Sin embargo, incluso ahí se reportó una disminución significativa, al pasar de 12.71 a 4.45 asesinatos diarios en el periodo analizado.
Otros estados con alta incidencia también mostraron reducciones importantes. En el Estado de México, la caída fue del 48 por ciento, mientras que en Baja California el descenso fue del 40 por ciento, aunque este último se mantiene por debajo del promedio nacional.
Estos contrastes muestran que la reducción de homicidios no es homogénea, pero sí generalizada, lo que refuerza la idea de una estrategia federal con impacto territorial real.
Detenciones, decomisos y combate a la extorsión
El secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que en este periodo se detuvo a 43 mil 438 personas vinculadas a delitos de alto impacto y se aseguraron 327 toneladas de droga. Estas acciones buscan atacar las estructuras financieras y operativas del crimen organizado, más allá de los delitos visibles.
Un punto clave ha sido la estrategia nacional contra la extorsión. A través del número 089 se recibieron 142 mil 505 denuncias, de las cuales el 89 por ciento no se consumaron gracias al acompañamiento de asesores. Aunque se registraron 15 mil extorsiones consumadas, estas derivaron en 5 mil 114 carpetas de investigación y la detención de 814 extorsionadores.
Entre los detenidos destacan seis integrantes del grupo criminal Tren de Aragua capturados en la Ciudad de México, lo que subraya el enfoque en organizaciones de alto perfil.
¿Es sostenible la reducción de homicidios?
La gran pregunta es si esta tendencia puede mantenerse en el tiempo. Especialistas coinciden en que la reducción de homicidios solo será sostenible si se consolida la coordinación institucional y se fortalecen las capacidades locales de prevención y justicia.
Por ahora, el dato de enero de 2026 marca un punto de inflexión. La reducción de homicidios se ha convertido en el principal activo político y operativo del nuevo gobierno, pero también en su mayor responsabilidad frente a una sociedad que exige resultados duraderos.
Al cierre, la reducción de homicidios no solo redefine el debate sobre seguridad en México, sino que establece un nuevo estándar con el que se evaluará cada decisión futura en esta materia.
