El 15 de octubre de 2024 marcó un hito en la historia judicial entre México y Estados Unidos: Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, fue condenado a 38 años de prisión por sus vínculos con el narcotráfico. Lo que pocos imaginaron es que, meses después, sería enviado a la prisión más temida de EE.UU.: ADX Florence, conocida por albergar a los criminales más peligrosos, incluido Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Lo que parecía el fin de una historia de corrupción tomó un nuevo giro al conocerse su traslado a esta cárcel de máxima seguridad en Colorado. Pero, ¿por qué fue enviado allí? Tres hipótesis han generado un intenso debate.
Escenario 1: Florence como destino final
Para el analista Ariel Moutsatsos, el primer escenario es claro: ADX Florence es el castigo definitivo. García Luna no solo fue hallado culpable de crímenes graves, sino que habría intentado manipular a otros reos en Brooklyn, buscando declaraciones falsas que lo favorecieran. Este comportamiento, sumado a la dureza del juez Brian Cogan, justificaría su confinamiento extremo.
La prisión de Florence, con 23 horas al día de encierro solitario, supervisión constante y cero interacción, busca evitar que cualquier reo, sin importar su pasado como alto funcionario, vuelva a ejercer influencia desde las rejas.
Escenario 2: ¿Una pieza clave en nuevas investigaciones?
El segundo escenario que plantea Moutsatsos sugiere algo más delicado: su traslado podría responder a investigaciones abiertas. No es coincidencia que ahora comparta penal con “El Chapo”. Aunque en teoría es imposible que se vean, “si alguien quiere que se vean, lo pueden hacer”, advierte el experto.
Recientes reportes del Departamento del Tesoro revelaron una red de lavado de dinero atribuida a García Luna, incluyendo transferencias por más de 40 millones de dólares. Estar en Florence podría facilitar cruces de información o posibles testimonios entre exsocios del crimen organizado.
Escenario 3: Presión para una negociación
La tercera hipótesis apunta a una jugada estratégica del gobierno estadounidense. Las condiciones de aislamiento extremo en ADX Florence podrían estar siendo utilizadas como un mecanismo de presión. En este contexto, el encierro sería temporal, una forma de inducir al exfuncionario a cooperar.
“El trato puede volverse más blando si decide hablar”, menciona Moutsatsos. Si García Luna decide colaborar, el gobierno podría negociar beneficios o un cambio de penal, como ya ha ocurrido en otros casos de alto perfil.
Un caso que sigue escribiendo historia
El caso de Genaro García Luna no ha cerrado su capítulo. Su encierro en la prisión más extrema de Estados Unidos no solo es una medida punitiva, sino posiblemente una ficha en un tablero mucho más grande. Con implicaciones políticas, judiciales y diplomáticas, su futuro podría redefinir los límites de la justicia bilateral entre México y EE.UU.
