Ante una espiral de violencia que incluye el asesinato de un alto funcionario y la detención de su propia cúpula policial por desaparición forzada, el estado de Nuevo León ha lanzado una ofensiva de seguridad sin precedentes en Linares. Bautizada como «Operación Muralla», la estrategia implica el despliegue masivo de fuerzas estatales y federales para intentar contener la crisis y arrebatarle el control del municipio al crimen.
El nombre de la operación es en sí mismo una declaración de intenciones: construir un muro de contención para que la violencia y la corrupción que han carcomido a Linares no se extiendan al resto de la estratégica región citrícola y del estado. Es una postura defensiva que admite la gravedad de la situación.
200 agentes y blindados: la fuerza de la operación
La «Operación Muralla» no es un simple refuerzo de patrullaje. Implica un despliegue contundente y coordinado:
* 200 elementos de Fuerza Civil: Un contingente significativo de la policía estatal de élite ha sido enviado para tomar las riendas de la seguridad municipal.
* Control de accesos: Se han instalado puntos de revisión y patrullaje intensivo en la Carretera Nacional y otras vías de acceso a Linares, buscando cortar las rutas de movilidad de los grupos delictivos.
* Apoyo federal: La operación cuenta con el respaldo activo del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, conformando un frente de seguridad unificado.
La lista de crímenes que desataron la ofensiva
Esta intervención no fue una decisión repentina. Es la respuesta a una cadena de eventos criminales de alto impacto que demostraron el colapso de la seguridad local:
* El asesinato del Secretario: El crimen de Juan Pulido, secretario del Ayuntamiento de Linares, a principios de junio, fue la gota que derramó el vaso. Por este hecho, un menor de 17 años, Luis Mario «N», ya ha sido vinculado a proceso.
* Policías convertidos en criminales: El arresto de los más altos mandos de la policía de Linares, acusados de la desaparición forzada de un ciudadano, evidenció que la amenaza no solo estaba en las calles, sino dentro de la propia institución.
* Enfrentamientos constantes: Reportes de enfrentamientos armados entre fuerzas del orden y civiles armados se habían vuelto recurrentes en la zona, creando un clima de terror entre la población.
El éxito de la «Operación Muralla» no se medirá únicamente por el número de detenciones. El verdadero desafío será desmantelar las redes criminales que operan en la zona y, más importante aún, reconstruir la confianza de una comunidad que ha sido traicionada por aquellos que debían protegerla. La batalla por Linares es una batalla por la credibilidad del Estado en una de sus regiones más vulnerables.
