El narcomenudeo en CDMX dejó de ser una estadística más para convertirse en una advertencia clara sobre la transformación del crimen urbano. En 2025, este delito registró un incremento del 48.5% en su modalidad de venta, de acuerdo con datos oficiales de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ), incluidos en su Plan de Política Criminal y Programa de Persecución Penal 2026.
Las cifras muestran un salto de 2 mil 299 carpetas de investigación en 2024 a 3 mil 414 en 2025. No se trata solo de números: detrás de este aumento hay cambios en las dinámicas de distribución de drogas, en la forma en que operan los grupos delictivos y en el impacto directo sobre comunidades enteras.
Radiografía del delito: venta y posesión, dos realidades distintas
La FGJ subraya que el análisis del narcomenudeo debe distinguir entre posesión y venta de drogas. Mientras la posesión tuvo un aumento marginal de apenas 0.6%, al pasar de 2 mil 601 a 2 mil 616 casos, la venta mostró un crecimiento acelerado y sostenido.
En promedio, durante 2025 se iniciaron 284.5 carpetas de investigación al mes por venta de drogas, lo que equivale a 65.65 casos por semana y 9.35 diarios. Esta frecuencia revela un fenómeno constante, no episodios aislados.
Aunque el informe no especifica qué sustancias predominan, la Fiscalía reconoce que el tipo de droga influye directamente en el impacto social, la violencia asociada y el control territorial que ejercen ciertos grupos.
Narcomenudeo en CDMX y control territorial
A mitad del análisis, el narcomenudeo en CDMX aparece como algo más que un delito contra la salud: es una herramienta de dominación territorial. La FGJ explica que combinar el tipo de conducta (posesión o venta) con la sustancia involucrada permite diferenciar entre consumo personal, distribución y comercialización.
Esta distinción es clave para orientar la persecución penal, priorizar casos y diseñar respuestas institucionales proporcionales. En zonas específicas de la ciudad, la recurrencia de carpetas apunta a patrones organizados, con esquemas de operación que se repiten y se adaptan rápidamente.
Despojo: otro delito en ascenso
El documento también revela un incremento en el delito de despojo. En 2025 se registraron 3 mil 797 casos, frente a los 3 mil 642 de 2024, lo que representa un aumento de 4.25%. Esto equivale a 10.4 casos diarios en la capital.
La FGJ describe el despojo como un fenómeno que impacta de forma directa el patrimonio, la estabilidad familiar y el acceso a la vivienda. En varios casos, se detectan dinámicas sistemáticas y posibles vínculos con estructuras criminales que aprovechan vacíos legales o conflictos civiles para apropiarse de inmuebles.
Extorsión: el delito silencioso que persiste
En cuanto a la extorsión, las cifras muestran un crecimiento menor a uno por ciento, con 2 mil 432 carpetas en 2025. Sin embargo, la Fiscalía advierte que la mayoría de estos casos ocurre en entornos digitales: llamadas telefónicas, mensajes, redes sociales y correos electrónicos.
Este dato confirma que el delito se adapta al entorno tecnológico, ampliando su alcance sin necesidad de contacto físico y dificultando su persecución.
Narcomenudeo en CDMX: una alerta estructural
El narcomenudeo en CDMX refleja una transformación profunda del crimen urbano. Su crecimiento no puede analizarse de forma aislada, sino en relación con otros delitos como despojo y extorsión, que comparten patrones de organización, recurrencia y afectación social.
Más allá de las cifras, el reto está en entender estas dinámicas para responder con estrategias integrales que protejan a las comunidades y fortalezcan la seguridad en la capital. El narcomenudeo en CDMX no solo creció: cambió de forma, de ritmo y de impacto, y eso exige una respuesta a la altura del problema.
