Un operativo de alto impacto ejecutado por fuerzas federales y militares en Tijuana culminó con la captura de Edwin Pablo Huerta Nuño, alias «El Flaquito», identificado como uno de los principales líderes y generadores de violencia del Cártel Arellano Félix (CAF). La detención es considerada uno de los golpes más significativos contra el crimen organizado en Baja California en los últimos años.
Tijuana, Baja California.- La madrugada de este martes, en un domicilio de la zona de Cumbres de la Encantada, cayó una de las piezas más buscadas del ajedrez criminal de la frontera. «El Flaquito», presunto operador clave del histórico Cártel Arellano Félix, fue detenido en una operación quirúrgica que demuestra la capacidad de las fuerzas de seguridad federales.
La relevancia de la captura fue tal que para su traslado se utilizó un avión Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana, lo que provocó demoras y una fuerte presencia militar en el Aeropuerto Internacional de Tijuana, evidenciando el alto perfil del detenido.
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, calificó la detención como «uno de los golpes más fuertes a la delincuencia» y anunció un inmediato refuerzo de la seguridad en el estado para contener las posibles repercusiones.
El Golpe de Timón: ¿Paz o Más Violencia?
La captura de un líder de alto rango, lejos de ser una garantía de paz inmediata, a menudo actúa como un catalizador de la violencia. El crimen organizado aborrece el vacío de poder. La salida de «El Flaquito» del tablero abre una peligrosa ventana de oportunidad para facciones rivales y para luchas internas dentro del propio CAF.
Los analistas de seguridad advierten sobre dos escenarios probables y no excluyentes:
* Guerra Interna: Subordinados de «El Flaquito» podrían iniciar una lucha sangrienta por heredar su posición y el control de las rutas y operaciones que manejaba.
* Ofensiva Externa: Cárteles rivales con fuerte presencia en la región, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa, verán la debilidad del CAF como una oportunidad para lanzar una ofensiva y apoderarse de la codiciada «plaza» de Tijuana.
> La detención de un líder criminal de alto perfil a menudo desestabiliza los pactos y equilibrios existentes, lo que puede resultar en un repunte de la violencia a corto y mediano plazo mientras se reconfigura el mapa delictivo.
El Contexto: Fosas, Homicidios y la Lucha por Tijuana
La captura de «El Flaquito» no ocurre en un vacío. Se da en un contexto de violencia persistente en Tijuana, marcada por una alta tasa de homicidios y el descubrimiento recurrente de fosas clandestinas, como las encontradas recientemente en la zona del Cañón Johnson.
Estos hechos son el reflejo de una guerra sorda que se libra en las calles de la ciudad por el control del tráfico de drogas hacia Estados Unidos, el narcomenudeo local y otras actividades ilícitas como la extorsión y el tráfico de migrantes.
La estrategia de las autoridades, al «decapitar» las estructuras de liderazgo, busca desarticular a las organizaciones. Sin embargo, la historia reciente de México ha demostrado que, sin una estrategia integral que ataque las finanzas, la red de corrupción y las bases sociales del crimen, estas capturas pueden ser victorias pírricas que solo reacomodan las piezas en un tablero de violencia interminable.
La población de Tijuana ahora observa con una mezcla de esperanza y temor. La esperanza de que la captura de un generador de violencia traiga paz, y el temor de que, por el contrario, sea el preludio de una nueva y más sangrienta batalla por su ciudad.
