El controvertido centro de detención de inmigrantes ubicado en los Everglades, conocido como “Alligator Alcatraz”, deberá ser vaciado en un plazo de 60 días. Así lo ordenó la jueza federal Kathleen Williams, quien determinó que la construcción viola normas ambientales y no puede seguir operando.
La orden preliminar impide que el estado de Florida y las autoridades federales ingresen a más personas al lugar. Solo podrán permanecer quienes ya se encuentran detenidos, mientras se organiza su traslado a otras instalaciones. Una vez desalojado, se deberán retirar cercas, generadores e iluminación.
El gobierno de Florida ya presentó una apelación, aunque el fallo establece que el proceso de reducción debe avanzar. Para la jueza, los funcionarios nunca justificaron por qué era necesario construir un centro en pleno corazón de los Everglades ni consideraron alternativas de ubicación.
Victoria para ambientalistas y la tribu Miccosukee
Organizaciones ambientales y la tribu Miccosukee celebraron la decisión judicial. Su demanda señalaba que la instalación dañaba humedales críticos y ponía en riesgo flora y fauna protegida, además de revertir décadas de inversión en restauración ecológica.
“Es una victoria histórica para los Everglades y para todos los que creemos en la defensa de este ecosistema”, dijo Eve Samples, directora de Friends of the Everglades. Por su parte, Talbert Cypress, presidente de la comunidad Miccosukee, aseguró que seguirán defendiendo su tierra y su cultura frente a proyectos que amenacen su soberanía.
El caso ha tomado relevancia nacional luego de que el expresidente Donald Trump visitara el lugar, insinuando que podría replicarse en otros estados como modelo de centros de detención. Sin embargo, la resolución judicial marca un freno significativo a esa idea, al menos en Florida.
