La tarde del miércoles se convirtió en una escena de persecución y horror cuando policías municipales de Irapuato interceptaron a cuatro hombres que transportaban bolsas negras con restos humanos, presuntamente de dos personas cercenadas. El macabro hallazgo ocurrió tras una intensa persecución por varias colonias de la ciudad y un enfrentamiento armado que no dejó heridos.
Un operativo que evitó una tragedia mayor
Todo comenzó en la comunidad El Carrizalito, cuando cámaras de videovigilancia del sistema estatal detectaron una camioneta Jeep Patriot negra. El vehículo, según registros de la policía local, estaba relacionado con otros hechos delictivos en la región. Gracias a los lectores de placas, la camioneta fue ubicada cuando circulaba por el Libramiento Sur, cerca del Zoológico.
Los agentes municipales intentaron detener al conductor, pero este se dio a la fuga rumbo a la salida a Abasolo. Inició entonces una persecución que involucró a varias patrullas, unidades del Ejército y la Guardia Nacional. Durante la huida, los ocupantes de la camioneta dispararon contra los elementos de seguridad, quienes repelieron la agresión. Milagrosamente, no se reportaron heridos.
El espeluznante hallazgo: cuerpos desmembrados y armamento
Una vez que los sospechosos fueron alcanzados y neutralizados, los policías revisaron la unidad. Lo que encontraron dentro fue escalofriante: varias bolsas plásticas negras con restos humanos, presuntamente de dos personas cercenadas. Además, había armas de fuego y equipo táctico, lo que sugiere una posible vinculación con grupos del crimen organizado que operan en el Bajío.
Quiénes son los detenidos
Los cuatro sujetos fueron identificados como José “N”, de 60 años; Alfredo “N”, de 20; Servín “N”, de 39; y Gabriel “N”, de 30. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Irapuato, dos de ellos son originarios del estado de Jalisco, uno de Chiapas y otro de Honduras.
Todos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado junto con la camioneta, las armas, las bolsas con restos humanos y otros objetos asegurados.
¿Crimen organizado tras el caso?
Aunque las autoridades no han confirmado oficialmente una línea directa con cárteles, los indicios —como el uso de equipo táctico, la violencia extrema y el traslado de cuerpos— apuntan a una posible conexión con células delictivas que operan en Guanajuato y Jalisco, entidades golpeadas por la disputa territorial entre grupos criminales.
Este caso se suma a una larga lista de sucesos violentos que han sacudido al estado en los últimos años, posicionando a Guanajuato como uno de los focos rojos en materia de violencia homicida en el país.
¿Qué sigue para Irapuato?
La captura de estos sujetos representa un golpe importante a la delincuencia local, pero también expone la magnitud del problema que enfrentan municipios como Irapuato, donde la violencia no solo no cede, sino que adquiere tintes cada vez más crudos y deshumanizantes.
Organismos civiles han pedido mayor presencia permanente de fuerzas federales y una reestructura profunda en los esquemas de prevención del delito, así como justicia para las víctimas anónimas cuyos cuerpos terminaron en bolsas de plástico.
