Desde Palacio Nacional, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana, aclaró que el Cártel de Sinaloa no puede considerarse extinto, pese a la detención de líderes históricos. Según el funcionario, la organización criminal mantiene varias ramas y células activas, lo que requiere operaciones constantes para frenar su actividad.
«El Cártel de Sinaloa nunca ha tenido un líder único. Siempre ha tenido varios líderes y distintas ramas», explicó Harfuch, mencionando a figuras históricas como Ismael ‘El Mayo’ Zambada y Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, así como a sus descendientes.
La estructura actual del Cártel de Sinaloa
Harfuch detalló que la captura de líderes importantes ha mermado operaciones y organización, pero no elimina la influencia del cártel. Entre los grupos que continúan operando se incluyen células dispersas que siguen el legado de los antiguos líderes.
«Todavía hay células y líderes delictivos muy importantes que tienen que ser detenidos. Están mermadas ciertas facciones del Cártel de Sinaloa», afirmó.
Multa de EE.UU. contra ‘El Mayo’ Zambada
El secretario comentó que la multimillonaria sanción de Estados Unidos de 15 mil millones de dólares contra Ismael “El Mayo” Zambada es ajena a las investigaciones mexicanas.
“Ese es un cálculo del Departamento de Justicia de Estados Unidos. No tiene relación con los procesos que se siguen en México”, aclaró Harfuch.
Llamado de Monreal a una estrategia integral
Ricardo Monreal, coordinador de Morena en el Senado, destacó que la detención de líderes no basta para combatir el narcotráfico. Subrayó la necesidad de:
- Erradicar la protección institucional a organizaciones criminales.
- Atender causas sociales, educativas y culturales en comunidades vulnerables.
- Combinar medidas punitivas con programas de salud pública para reducir la demanda de drogas.
“Mientras no se reduzca la demanda, habrá oferta”, indicó Monreal, enfatizando un enfoque integral que vaya más allá de la acción policial.
Perspectivas en la lucha contra el narcotráfico
El panorama presentado por Harfuch y Monreal evidencia que el Cártel de Sinaloa sigue siendo una amenaza activa, aunque con operaciones debilitadas. La coordinación entre autoridades, estrategias preventivas y programas sociales será clave para disminuir su poder en México.
La lucha contra este cártel no se limita a capturas; requiere un enfoque sostenido, multidimensional y basado en inteligencia, prevención y justicia social.
