Ejecución anunciada: Matan a director de penal en Tuxpan

Ejecución anunciada: Matan a director de penal en Tuxpan
Ejecución anunciada: Matan a director de penal en Tuxpan

La ejecución del director del penal de Tuxpan, Antonio Huesca Figueroa, no fue una sorpresa, sino el cumplimiento de una sentencia dictada por el crimen organizado. Fue asesinado a balazos la noche del martes, tres meses después de que una «narcomanta» lo amenazara de muerte públicamente.

 La noche del martes 17 de junio, las calles de la colonia Centro de Tuxpan se convirtieron en la escena de una ejecución que evidencia la audacia y el poder del crimen organizado en Veracruz. Antonio Huesca Figueroa, director del Centro de Reinserción Social (Cereso) de este municipio, fue interceptado y asesinado a tiros mientras se encontraba en su vehículo.

   El ataque fue rápido y brutal. Sujetos armados se aproximaron al funcionario y abrieron fuego en repetidas ocasiones antes de escapar con total impunidad. A pesar del despliegue inmediato de un fuerte operativo que incluyó al Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, hasta el momento no se ha reportado la detención de ningún responsable.

   «El que avisa no traiciona»: La amenaza previa

   Lo que convierte a este homicidio en un caso particularmente alarmante es que fue, literalmente, una muerte anunciada. Hace apenas tres meses, en marzo, una lona con un mensaje intimidatorio, conocida como «narcomanta», fue colgada en un puente de Tuxpan. El mensaje estaba dirigido explícitamente a Huesca Figueroa, acusándolo de presuntos abusos y corrupción dentro del penal.

   El texto de la manta, firmado por un presunto grupo criminal, era una advertencia inequívoca y concluía con una frase escalofriante: «Atente a las consecuencias, el que avisa no traiciona».

   En su momento, las autoridades retiraron la lona y la Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación. Sin embargo, nunca se informó públicamente sobre avances en la identificación de los responsables de la amenaza. Tres meses después, la amenaza se cumplió.

   «Tras este hecho Huesca Figueroa habría sido cambiado al reclusorio de Pacho Viejo, aunque este movimiento no fue anunciado de manera oficial.» – Reportes locales sobre medidas tomadas tras la amenaza.

   Un sistema de seguridad en entredicho

   Este asesinato plantea preguntas críticas y urgentes sobre la capacidad del Estado para proteger a sus propios funcionarios de alto riesgo.

   * Falla de inteligencia: ¿Por qué no se tomaron medidas de protección más efectivas para un funcionario que había sido amenazado de muerte de manera pública y directa?

   * Control de los penales: El crimen sugiere una lucha de poder vinculada al control del Cereso de Tuxpan, un problema endémico en muchos centros penitenciarios del país.

   * Impunidad rampante: La capacidad de un grupo criminal para amenazar, ejecutar y escapar de un operativo masivo envía un mensaje de terror a la sociedad y de desafío a las instituciones.

   Este evento se enmarca en un contexto de violencia persistente en Veracruz, que entre enero y mayo de este año ya sumaba 374 víctimas de homicidio doloso, según cifras oficiales. La ejecución de Antonio Huesca no es solo una estadística más, es el símbolo de una crisis de seguridad que parece no tener fin.

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