Fallas en protocolos del Hospital General de Tijuana permitieron crimen. Autoridades se reúnen de emergencia; anuncian medidas tras muerte de paciente a manos de sicarios
La audacia con la que un grupo de criminales ingresó al Hospital General de Tijuana, evadió la seguridad existente y asesinó a una paciente que se encontraba internada, ha expuesto una alarmante vulnerabilidad en una institución que debería ser un santuario de vida y recuperación. La víctima, una joven que había sido ingresada un día antes con una herida de bala en una pierna, fue ultimada en su propia cama de hospital el pasado 22 de mayo.
Fallaron los protocolos: La cruda realidad
El regidor Ranier Falcón fue contundente al señalar las deficiencias: «Los protocolos propios que maneja el hospital… fallaron». Esta declaración, realizada poco después del incidente, resuena con fuerza y apunta a una necesidad imperante de revisar y fortalecer de manera integral la seguridad del nosocomio, que es una institución dependiente del gobierno estatal. Falcón urgió a que el estado asuma su responsabilidad y refuerce la vigilancia y los controles de acceso.
La facilidad con la que los agresores, vestidos como personal médico, pudieron acceder a áreas restringidas y cometer el crimen, sugiere fallas que van desde la posible insuficiencia de personal de seguridad, la falta de tecnología adecuada (como cámaras de vigilancia funcionales y monitoreadas), hasta la posible colusión interna, una línea de investigación que seguramente las autoridades estarán explorando.
Respuesta institucional: Reuniones y anuncios
La gravedad del suceso provocó una rápida movilización institucional. Para el viernes 23 de mayo, se programó una reunión de la Mesa de Seguridad de Tijuana, encabezada por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz, con el objetivo específico de tratar este tema y coordinar una respuesta.
Como resultado de estas deliberaciones y la presión pública, Agencia Fronteriza de Noticias (AFN) reportó el mismo viernes que, tras una reunión con funcionarios de distintos niveles de gobierno, se acordó reforzar las medidas de seguridad en el Hospital General. Aunque los detalles específicos de estas nuevas medidas no se han difundido ampliamente, se espera que incluyan un aumento en la presencia policial o de guardias privados, una revisión de los protocolos de acceso y, posiblemente, mejoras tecnológicas.
Un clima de inseguridad generalizada
Este incidente en el HGT no ocurre en un vacío. Tijuana enfrenta un complejo panorama de seguridad, como lo demuestran otros hechos recientes. La noche del viernes 23 de mayo, Elías Castillo, delegado del Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS) en la ciudad, fue atacado a balazos y resultó herido. Además, se reportó un ataque armado en un convivio familiar que dejó dos muertos y tres heridos , y la detención de un menor con una motocicleta robada.
Estos eventos, sumados a la crisis en el HGT, pintan un cuadro preocupante que exige acciones contundentes y sostenidas por parte de todas las autoridades para restaurar la confianza y la tranquilidad de los tijuanenses. La seguridad en espacios críticos como los hospitales es un indicador fundamental de la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos.
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