En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, la madrugada se tiñó de expectativa. Agentes estatales y federales, en coordinación con autoridades de Guatemala, lograron la detención de Roger “N”, alias El Peque. Su captura no solo significa la caída de un líder criminal, sino también un respiro para una región marcada por la violencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del cártel Chiapas-Guatemala.
Un objetivo prioritario
Durante años, El Peque fue catalogado como uno de los principales generadores de violencia en la sierra chiapaneca. Según la Fiscalía General del Estado (FGE), tenía una ficha roja de Interpol y una orden de aprehensión vigente por homicidio calificado en 2020. Su historial lo convirtió en un objetivo prioritario para las autoridades mexicanas y guatemaltecas.
La captura en la frontera
La detención ocurrió en un operativo conjunto en la línea fronteriza con Guatemala, donde las células delictivas suelen aprovechar la geografía para mover drogas, armas y personas. Con su arresto, El Peque fue trasladado al penal de El Amate, en Cintalapa, donde enfrentará procesos judiciales que podrían derivar en una condena de hasta 50 años de prisión.
La estrategia de seguridad en Chiapas
El fiscal Jorge Luis Llaven Abarca destacó que el éxito de este operativo fue gracias al trabajo de inteligencia y la coordinación entre los gobiernos de México y Guatemala. Subrayó además que, bajo la política del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, se mantiene una estrategia de “cero impunidad y cero corrupción” para restablecer la paz en la región.
Violencia en la frontera sur
La frontera entre Chiapas y Guatemala es una de las más vulnerables de México. Por su ubicación estratégica, ha sido escenario de disputas entre grupos criminales que buscan controlar el tráfico de drogas, migrantes y mercancías ilegales. La captura de El Peque representa un mensaje claro: el Estado no cederá terreno ante el crimen organizado.
Lo que viene
Aunque su detención es un avance significativo, expertos señalan que la violencia no desaparecerá de inmediato. La historia reciente muestra que cuando cae un líder, otro suele ocupar su lugar. Por ello, la continuidad de los operativos y la cooperación internacional serán determinantes para mantener la seguridad en Chiapas y la frontera sur.
