La tarde de este sábado, Culiacán fue escenario de dos ataques armados simultáneos en hospitales, hechos que dejaron como saldo dos personas asesinadas. La violencia alcanzó tanto al sector público como al privado, encendiendo las alertas de seguridad en los recintos de salud.
Dos ataques en menos de una hora
De acuerdo con reportes oficiales, alrededor de las 14:00 horas se registraron detonaciones en el Hospital General Nuevo de Culiacán, cuando un hombre armado, vestido de blanco, ingresó hasta el tercer piso para asesinar a un paciente.
Casi de manera paralela, otro ataque ocurrió en una clínica privada ubicada en la calle Vicente Guerrero, en el centro de la ciudad, donde también fue ejecutada una persona.
Las autoridades señalaron que se trató de ataques coordinados, aunque aún no se han revelado las identidades de las víctimas ni de los agresores.
Reacción inmediata de las autoridades
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa confirmó los hechos y detalló que elementos del Grupo Interinstitucional —integrado por fuerzas estatales, municipales y federales— acudieron de inmediato para resguardar el área y garantizar la seguridad de los pacientes y del personal médico.
El Hospital General fue rodeado por un fuerte dispositivo de seguridad, con policías y militares vigilando los accesos. Además, se implementaron operativos en otros puntos de la ciudad para evitar nuevos ataques.
Riesgo en espacios considerados seguros
La irrupción de la violencia en hospitales de Culiacán genera especial preocupación, pues se trata de espacios donde los ciudadanos esperan recibir atención y sentirse protegidos.
Los ataques en instalaciones de salud vulneran la percepción de seguridad de médicos, enfermeras, pacientes y familiares, quienes ahora se ven expuestos a un escenario de riesgo inesperado.
Especialistas en seguridad advierten que este tipo de hechos podrían estar relacionados con conflictos del crimen organizado, donde hospitales han sido utilizados en ocasiones para atender a personas heridas en enfrentamientos.
Protocolos de seguridad en hospitales
El secretario de Salud en Sinaloa, Cuitláhuac González, informó que la dependencia ya trabaja en el fortalecimiento de protocolos de seguridad hospitalaria, especialmente para casos en los que ingresan pacientes heridos por hechos violentos.
Entre las medidas que se evalúan se encuentran:
- Coordinación inmediata con corporaciones policiacas al ingresar personas con lesiones de arma de fuego.
- Traslado de pacientes en riesgo a hospitales con mayor resguardo.
- Refuerzo de vigilancia en accesos a centros de salud.
El funcionario reconoció que los hechos de violencia generan un reto adicional para el sistema de salud, pues los hospitales no están diseñados para enfrentar ataques de este tipo.
Culiacán y la violencia en espacios públicos
Estos ataques se suman a una serie de episodios de violencia que han marcado a Culiacán en los últimos años, donde la disputa entre grupos delictivos ha dejado hechos de alto impacto, desde bloqueos en calles hasta enfrentamientos con fuerzas federales.
Los hospitales, al ser lugares de acceso público, se convierten en escenarios vulnerables. Para muchos ciudadanos, el hecho de que la violencia haya alcanzado estos espacios representa una escalada preocupante en la inseguridad del estado.
Respuesta social y exigencia de seguridad
Familiares de pacientes y personal médico manifestaron su temor y exigieron a las autoridades garantías de seguridad en hospitales. En redes sociales, usuarios compartieron mensajes de preocupación, algunos de ellos señalando que “si ni en los hospitales estamos seguros, ¿en dónde sí?”.
La sociedad civil organizada y colegios médicos han pedido reforzar la presencia de la Guardia Nacional en hospitales clave de Sinaloa, al menos de manera temporal, mientras se implementan protocolos más robustos.
Los ataques simultáneos en hospitales de Culiacán ponen en evidencia la necesidad de replantear la seguridad en espacios considerados sagrados para la atención de la vida. La violencia no solo afecta a las víctimas directas, sino que genera miedo en pacientes, familias y profesionales de la salud.
La respuesta de las autoridades será clave para devolver la confianza y garantizar que los hospitales vuelvan a ser lo que deben ser: lugares seguros, dedicados a salvar vidas, no escenarios de violencia.
