
La narcomanta que desató la alarma en Mexicali
La mañana de este domingo, Mexicali amaneció con una escena inquietante que puso en alerta a las corporaciones de seguridad de Baja California. Una manta con amenazas directas de muerte contra un agente ministerial apareció colgada en un puente peatonal ubicado en Río Nuevo y la calzada Independencia. El mensaje no fue casual: hacía referencia explícita a la protección que, presuntamente, el funcionario otorgaba a una de las fracciones en pugna del Cártel de Sinaloa, en el violento enfrentamiento entre los hijos de Ismael “El Mayo” Zambada y los descendientes de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La exhibición pública del mensaje no solo fue un reto a las autoridades, sino también un recordatorio de que la guerra interna del cártel más poderoso de México sigue repercutiendo directamente en las instituciones estatales.
Los ataques armados en Ensenada
El hallazgo de la manta ocurrió apenas un día después de que comandos armados perpetraran ataques contra instalaciones de la Fiscalía General del Estado en el puerto de Ensenada. La ofensiva consistió en incendiar patrullas oficiales estacionadas en los complejos de la dependencia, en un acto de intimidación que buscaba mandar un mensaje claro: el crimen organizado no se detiene.
El fuego consumió los vehículos mientras vecinos grababan con sus teléfonos celulares las llamas que iluminaban la noche, convirtiéndose en una postal del terror que circuló rápidamente en redes sociales locales.
El hallazgo del cadáver en la carretera a San Felipe
La violencia no terminó allí. La noche del sábado, alrededor de las 21 horas, un reporte ciudadano alertó a la policía sobre un cuerpo abandonado frente a una llantera ubicada en la carretera a San Felipe. El cadáver de un hombre con heridas de arma de fuego fue hallado en el área de baños de la llantera Aguilar.
El descubrimiento reforzó la percepción de que la ola violenta no se trata de incidentes aislados, sino de una escalada criminal que busca sembrar miedo en cada rincón de Baja California.
El trasfondo: la pugna del Cártel de Sinaloa
La narcomanta en Mexicali, los ataques en Ensenada y el hallazgo del cadáver en San Felipe parecen estar vinculados al mismo trasfondo: la guerra interna del Cártel de Sinaloa. Las facciones lideradas por los hijos del Mayo Zambada y los Guzmán López compiten no solo por territorios estratégicos para el tráfico de drogas, sino también por la influencia en autoridades locales.
Este tipo de mensajes buscan debilitar la credibilidad de las instituciones, colocando en la mira a los agentes ministeriales y lanzando acusaciones de protección y favoritismo hacia uno u otro bando.
La respuesta de las autoridades
Hasta ahora, las corporaciones policiales en Baja California han reforzado la vigilancia en las inmediaciones de las oficinas de la Fiscalía General, tanto en Mexicali como en Ensenada. Sin embargo, la escalada de hechos violentos deja claro que el reto del crimen organizado es directo y creciente.
Los operativos especiales buscan no solo proteger al personal ministerial, sino también enviar un mensaje de que el Estado conserva el control. Pese a ello, los hechos de las últimas horas demuestran que la estrategia de seguridad enfrenta enormes desafíos.
Un estado bajo tensión
Baja California, y en particular su capital Mexicali, vive momentos de tensión extrema. La combinación de amenazas públicas, ataques armados y hallazgos violentos genera un clima de incertidumbre social que se suma a la ya compleja percepción de inseguridad en México.
Para muchos ciudadanos, lo ocurrido este fin de semana refleja cómo la disputa criminal entre cárteles trasciende la clandestinidad y se instala en las calles, puentes y carreteras, alterando la vida cotidiana.
El desafío para la Fiscalía General y las autoridades estatales será demostrar que pueden enfrentar no solo la violencia, sino también la narrativa de miedo que el crimen organizado busca imponer con cada manta, cada ataque y cada cadáver.