Con el regreso de Donald Trump al poder, el mundo enfrenta un nuevo orden político que prioriza el nacionalismo económico, el endurecimiento migratorio y la confrontación geopolítica. Este cambio, que algunos analistas han denominado como la era de la desglobalización, ya comienza a impactar de manera significativa en la economía global y las relaciones bilaterales de Estados Unidos, particularmente con China, Ucrania y México.
Desde los inicios de su primer mandato, Trump dejó clara su intención de romper con el orden neoliberal que había dominado desde los años 80. Ahora, con un equipo de halcones y políticas aún más radicales, este segundo mandato promete reconfigurar el tablero político global.
El fin del neoliberalismo: de Reagan a Trump
Según el historiador Gary Gerstle, el orden neoliberal inaugurado por Ronald Reagan priorizó el libre comercio, la globalización económica y la reducción de impuestos para los más ricos. Sin embargo, esta etapa comenzó a desmoronarse con el ascenso de Trump en 2016.
En su primer mandato, Trump introdujo políticas arancelarias contra China, cuestionó el papel de Estados Unidos en organizaciones internacionales y buscó renegociar acuerdos comerciales como el T-MEC. Aunque estas medidas parecían disruptivas, su verdadera intención era consolidar un nacionalismo económico que protegiera los intereses estadounidenses, incluso a costa de aliados tradicionales como México y Europa.
Migración y militarización: el impacto en México
Para México, el regreso de Trump trae consigo un conjunto de desafíos que podrían tener profundas consecuencias en la relación bilateral:
1. Deportaciones masivas
El endurecimiento de la política migratoria será una de las principales prioridades del nuevo gobierno. Se prevén cifras históricas de deportaciones, acompañadas de restricciones más severas en la frontera sur de Estados Unidos.
2. Amenazas de intervención militar
Aunque Trump ha amenazado con combatir militarmente a los cárteles en México, esta propuesta enfrenta serios desafíos legales y diplomáticos. Sin embargo, su discurso genera tensión y podría presionar al gobierno mexicano a adoptar políticas más agresivas en materia de seguridad.
3. T-MEC y presiones económicas
Trump buscará renegociar términos del T-MEC para beneficiar aún más a Estados Unidos, posiblemente aplicando aranceles selectivos para presionar a México a alinearse con sus intereses comerciales y migratorios.
China, Ucrania e Israel: un tablero global en tensión
En el ámbito internacional, Trump planea redoblar su postura confrontativa, marcando prioridades claras en tres frentes:
1. Confrontación con China
El regreso de Trump significa un endurecimiento en la guerra comercial con China. Las restricciones al libre comercio y las políticas arancelarias podrían intensificarse, afectando cadenas de suministro globales y forzando la repatriación de inversiones.
2. Ucrania sin apoyo
Trump ha mostrado poco interés en continuar apoyando a Ucrania en su conflicto con Rusia. Este cambio podría fortalecer a Moscú y debilitar la influencia de Estados Unidos en Europa del Este.
3. Respaldo incondicional a Israel
Trump continuará su respaldo a las políticas de Benjamin Netanyahu, incluso si ello significa ignorar violaciones de derechos humanos en los territorios palestinos. Esto podría exacerbar tensiones en Medio Oriente y aislar aún más a Estados Unidos de sus aliados árabes.
Para México: ¿qué implica este nuevo orden?
El regreso de Trump coloca a México en una posición incómoda. Su retórica agresiva, combinada con políticas que afectan tanto a la economía como a la migración, representa un desafío para la estabilidad bilateral.
El presidente mexicano enfrentará presiones para intensificar su colaboración en temas de seguridad y migración, pero también deberá proteger los intereses nacionales frente a un vecino que busca imponer su agenda.
Conclusión: un elefante en la habitación
La metáfora de Porfirio Díaz, quien describió la relación con Estados Unidos como «dormir con un elefante», cobra más vigencia que nunca. El regreso de Trump inaugura una etapa de desglobalización y nacionalismo que no solo redefine el papel de Estados Unidos en el mundo, sino que también pone a México en el centro de sus decisiones más polémicas.
Ante este panorama, la capacidad de resistencia y negociación del gobierno mexicano será crucial para evitar los efectos más devastadores de un vecino cada vez más impredecible.
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