En el Patio de Honor de Palacio Nacional, las miradas se dirigieron a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Su presencia llamó la atención tras el reciente escándalo por su viaje a Tokio, Japón.
Durante el Primer Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum, Andy López Beltrán saludó a figuras de Morena, entre ellas el diputado Ricardo Monreal, mostrando que sigue cercano a los espacios de poder político.
El escándalo por sus vacaciones en Tokio
El pasado 26 de julio se dio a conocer que López Beltrán había vacacionado en Tokio, Japón, lo que generó críticas y cuestionamientos. La polémica escaló cuando algunos adversarios políticos lo acusaron de haber disfrutado de lujos a costa del erario.
Su versión de los hechos
Ante las críticas, López Beltrán aseguró que el viaje fue financiado con sus propios recursos. Explicó que viajó primero a Seattle, Washington, y desde ahí tomó un vuelo comercial a Tokio, tras «extenuantes jornadas de trabajo».
La narrativa de persecución política
En su defensa, el secretario de Organización de Morena señaló que los llamados “hipócritas conservadores” lo acosaron, enviando espías para fotografiarlo y desatar una campaña de linchamiento político. Denunció que dicha campaña estuvo marcada por odio, clasismo y calumnias.
Contexto político y repercusiones
La reaparición de Andy López Beltrán en un evento oficial, tras semanas de escándalo, no solo reaviva la conversación pública sobre su papel dentro de Morena, sino que también refleja cómo la política mexicana mezcla lo personal con lo institucional.
