La presidenta Claudia Sheinbaum avanza con una reforma judicial sin precedentes en México. Este cambio, que afecta la selección de jueces y magistrados, divide opiniones y levanta fuertes críticas en la Suprema Corte y entre expertos en derecho.
Miles de estudiantes y profesionales del derecho se concentraron en el Zócalo capitalino, frente a la histórica sede de la Suprema Corte, para expresar su inconformidad contra la reforma judicial impulsada por Claudia Sheinbaum, recientemente asumida como presidenta tras la salida de López Obrador. Esta reforma, según sus detractores, amenaza con romper el equilibrio democrático y podría abrir las puertas a un sistema judicial sin contrapesos.
¿En qué consiste la reforma judicial de Sheinbaum?
La reforma, que fue promovida por el expresidente López Obrador y ratificada por Sheinbaum, propone un cambio fundamental: todos los jueces y magistrados en México serán elegidos mediante voto popular. Si bien el objetivo, según el gobierno, es democratizar el poder judicial y hacerlo más representativo del pueblo, esta medida no es bien recibida por algunos sectores.
Los críticos, como Enrique Islas, aspirante a juez y ferviente opositor de la reforma, argumentan que una medida así podría llevar a un sistema de “lawfare”, donde el poder judicial se convierta en una herramienta política, manejada por el poder ejecutivo y legislativo:
“Esta reforma cambia totalmente la forma de gobierno que contempla nuestra Constitución”, señala Islas, quien considera que la independencia judicial está en riesgo.
La reacción popular: apoyo y protesta en las calles
Desde el anuncio de la reforma, se han realizado múltiples protestas en diversas ciudades de México. En Ciudad de México, un numeroso grupo de manifestantes tocaba tambores y coreaba consignas frente a la Suprema Corte. «¡No a la reforma judicial!», gritaban, exigiendo que se respete la autonomía de uno de los pilares de la democracia mexicana.
Sheinbaum, por su parte, ha defendido la reforma como un esfuerzo por recuperar el control popular sobre un poder judicial al que acusa de estar plagado de corrupción y nepotismo. “Este es un paso hacia la democratización del país y una justicia realmente para el pueblo”, expresó Sheinbaum en un evento reciente, resaltando que esta reforma permitirá que la ciudadanía tenga una voz más directa en la elección de sus jueces.
Divisiones profundas en la Suprema Corte
La Suprema Corte de Justicia de México ha sido tradicionalmente una institución que goza de autonomía y que, en múltiples ocasiones, ha bloqueado reformas impulsadas por el poder ejecutivo que considera inconstitucionales. Sin embargo, con la nueva mayoría de Morena en el Congreso y el cambio de liderazgo en la presidencia, las tensiones con el poder judicial se han intensificado.
Recientemente, la Corte rechazó una apelación contra la reforma, lo que significa que esta podría implementarse en las próximas elecciones para elegir jueces y magistrados.
Expertos como Luis Astorga, de la UNAM, advierten que el nuevo sistema “eliminaría los contrapesos” y crearía una estructura de poder donde el Congreso y la presidencia tienen un control absoluto, una situación que, según él, “solo existe en dictaduras”.
La preocupación internacional y sus efectos económicos
Este cambio no solo ha generado debate en México, sino que ha llamado la atención de observadores internacionales. Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, expresó preocupación por el futuro de la democracia mexicana y sus efectos en el comercio binacional. Según Salazar, la reforma pone en riesgo la confianza de los inversores en México y podría abrir oportunidades para que el crimen organizado influya en la judicatura.
Además, la situación del sistema judicial mexicano ya enfrenta problemas de corrupción y nepotismo. Según datos recientes, más del 53% de magistrados y el 18% de jueces tienen familiares en cargos dentro del poder judicial, y muchos gozan de salarios que superan ampliamente el ingreso promedio del país. En este contexto, la reforma promete cambiar drásticamente el panorama, pero sus críticos señalan que podría traer nuevos problemas en lugar de resolver los existentes.
Un futuro incierto para la justicia en México
A medida que se acerca la implementación de la reforma, la división de opiniones se vuelve más intensa. Los defensores de Sheinbaum creen que este es un momento histórico para avanzar en la democratización de México, mientras que sus críticos temen un futuro de menor independencia judicial. Este enfrentamiento es clave para el futuro del país, ya que la elección de jueces podría definir el rumbo de la justicia y la política en México durante los próximos años.
Para muchos, el dilema se centra en si esta reforma fortalecerá o debilitará la democracia mexicana. El tiempo dirá si este cambio resultará en una justicia más cercana al pueblo o en un sistema sometido a intereses políticos.
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