El inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum no solo marca una transición histórica, sino también la consolidación de un complejo tablero político heredado de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Mientras el expresidente sigue ejerciendo influencia desde su rancho en La Chingada, Sheinbaum debe lidiar con las trampas políticas que AMLO dejó instaladas para garantizar su control sobre el partido, el Congreso y la agenda pública.
Las seis trampas heredadas por Sheinbaum:
- Revocación de mandato: La presidenta debe ratificarse con mayoría electoral, enfrentando la presión de ganar legitimidad mientras gestiona.
- Empoderamiento del ejército: Encontrar un equilibrio entre mantener su lealtad y limitar su creciente influencia.
- Control de Morena: El partido sigue bajo la influencia directa de AMLO, con figuras como Adán Augusto y Andy López Beltrán operando para sus propios intereses.
- Reforma judicial: Un proceso marcado por la elección de jueces afines a AMLO, con implicaciones profundas para la independencia judicial.
- Congreso dividido: Altos niveles de influencia de operadores del antiguo régimen, lo que dificulta la negociación política.
- Andy López Beltrán: Operando como una sombra poderosa dentro del partido y en las decisiones clave.
A este panorama interno se suma un factor externo crítico: la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, que plantea desafíos adicionales en migración, seguridad y comercio.
Estrategia interna: consolidar lealtades y operar con cautela
Sheinbaum parece haber entendido la necesidad de construir su propio grupo político dentro de Morena. La reciente formación de un movimiento liderado por Alfonso Ramírez Cuéllar apunta a establecer lealtades internas que le permitan operar en un contexto de tensiones y posibles fracturas en el partido.
Su estrategia interna se basa en dos pilares:
- Dejar pasar para recibir:
- Evitar desgastarse en batallas como la reforma judicial y la disputa por la CNDH.
- Enfocarse en reformas clave, como la reforma a la seguridad pública, que consolidan su agenda.
- Construcción de lealtades:
- Promover operadores propios mientras mantiene una relación pragmática con figuras clave de Morena como Monreal y Adán Augusto.
Proyección internacional: una oportunidad para la gobernabilidad
Sheinbaum también entiende que el liderazgo internacional puede ser un espacio clave para ganar gobernabilidad. Su participación en el G-20 marca el inicio de una estrategia que busca llenar los vacíos que AMLO dejó en áreas como relaciones internacionales y seguridad.
México como potencia media:
Con la posición de México como la duodécima economía mundial, Sheinbaum puede aprovechar esta plataforma para proyectar liderazgo en temas globales, siguiendo el ejemplo de figuras como Lula da Silva en Brasil.
- Agenda ambientalista y feminista:
- Proponer políticas globales que posicionen a México como un actor progresista y relevante.
- Liderazgo regional:
- Asumir un papel más activo en conflictos como el de Venezuela y en la reforma de instituciones como la OEA.
- Diplomacia estratégica:
- Aprovechar foros internacionales para construir una narrativa de estabilidad y crecimiento que fortalezca su posición interna.
Desafíos y oportunidades en el horizonte
El panorama para Sheinbaum no es sencillo. Las tensiones internas, la herencia de AMLO y los desafíos externos exigen una operación política de alta precisión.
Claves para su éxito:
- Consolidar un grupo político sólido: Crear un bloque propio dentro de Morena que le permita operar con independencia y estabilidad.
- Evitar conflictos innecesarios: No desgastarse en batallas simbólicas y priorizar temas clave como seguridad y economía.
- Proyectar liderazgo internacional: Utilizar la política exterior como herramienta para fortalecer su imagen y capacidad de maniobra interna.
Conclusión: gobernar en un tablero en constante movimiento
El sexenio de Claudia Sheinbaum será una prueba de resistencia y estrategia. Con múltiples frentes abiertos, desde la influencia de AMLO hasta las tensiones internacionales, su capacidad para consolidar poder y proyectar liderazgo será crucial para el éxito de su gobierno.
Apostar por una política exterior ambiciosa y un manejo interno pragmático puede ser la combinación ganadora para sortear las trampas y liderar con fuerza en un escenario complejo.
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