
La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un mensaje directo a los militantes y dirigentes de la Cuarta Transformación (4T) que, según dijo, se han alejado de los valores de austeridad, humildad y cercanía con el pueblo.
Durante su conferencia matutina de este viernes, la mandataria dejó en claro que no es su papel “andar llamando la atención” a quienes se comportan con soberbia, enfatizando que será el pueblo quien los juzgue.
“Si hay alguien que no se comporte, pues no soy mamá para andar llamando la atención. ¿Quién se los va a reclamar? Pues la gente”, afirmó.
La referencia a Delfina Gómez y el mensaje interno en Morena
El comentario surgió tras recordar las palabras de Sheinbaum sobre Delfina Gómez, gobernadora del Estado de México, a quien elogió por mantener la humildad a pesar del poder.
La Presidenta aseguró que, a diferencia de sexenios pasados, el movimiento que encabeza no tolera la “parafernalia del poder” ni los comportamientos alejados de la esencia de la 4T.
“La soberbia y la parafernalia del poder de antes es algo que no va con nuestro movimiento. Lo defiendo y lo sostengo”, puntualizó.
“El pueblo será quien reclame”: un llamado al origen del movimiento
Con su declaración, Sheinbaum reafirmó uno de los pilares discursivos del proyecto político iniciado por Andrés Manuel López Obrador: que el poder emana del pueblo y es el pueblo quien debe evaluar a sus representantes.
La mandataria subrayó que la congruencia, la humildad y la austeridad deben seguir siendo las bases del servicio público dentro del movimiento de la 4T.
Además, recordó que en la nueva etapa política “ya no hay pluris”, en alusión a los espacios plurinominales que antes garantizaban cargos a políticos sin respaldo popular.
“Si ya no hay pluris, pues ya no les tocará ser ni diputados ni senadores”, señaló con firmeza.
Contexto político y mensaje simbólico
Las declaraciones de Sheinbaum ocurren en un contexto en el que la 4T enfrenta su propia etapa de madurez política, con una estructura más amplia y diversos liderazgos regionales.
El mensaje puede interpretarse como una advertencia interna: la continuidad del proyecto dependerá de la coherencia moral y política de sus integrantes.
Con este posicionamiento, la Presidenta busca reforzar la idea de que la transformación no solo es política o económica, sino también ética y de comportamiento público.
Un liderazgo con tono firme y popular
El mensaje “no soy mamá de nadie” resonó en redes sociales, donde fue interpretado como una muestra del estilo directo y popular de Sheinbaum, quien continúa marcando diferencias con las prácticas del pasado.
Su discurso reafirma el principio central del movimiento: que el pueblo es el juez supremo del poder.