Un escenario de oportunidad y riesgo
Desde la presidencia de Claudia Sheinbaum, las señales son mixtas, pero el mensaje que emana de diversos analistas afines al obradorismo es contundente: aprovechar esta crisis para iniciar una purga interna y consolidar el liderazgo presidencial.
La oportunidad: un golpe de timón político
Voces destacadas dentro del obradorismo, como Julio Hernández Astillero, Sabina Berman y Jorge Zepeda Patterson, han señalado que la crisis interna ofrece a Sheinbaum la oportunidad de demostrar autoridad y afianzar su mandato. Según este análisis, personajes como Ricardo Monreal, cuya trayectoria genera suspicacias dentro del movimiento, representan un lastre más que un apoyo.
El llamado es claro: deshacerse de los “compañeros de viaje” cuyas ambiciones personales o pasados cuestionables comprometen la credibilidad y cohesión del movimiento. Un movimiento que, según estos analistas, necesita reestructurarse para asegurar su viabilidad a largo plazo.
El riesgo: tensar los equilibrios heredados
Sin embargo, este tipo de decisiones no están exentas de costos políticos. Sheinbaum se enfrenta al delicado balance de mantener la unidad interna mientras responde a la exigencia de mostrar una línea clara contra la corrupción y las prácticas políticas cuestionables. El caso reciente del Infonavit, salpicado por la sombra de Alejandro Murat y otros priistas que se han sumado al oficialismo, complica aún más el panorama.
¿Cómo puede Sheinbaum abordar esta crisis sin fracturar la base de Morena? ¿Es momento de romper con las alianzas heredadas de la era de López Obrador o será mejor mantener el statu quo hasta que el desgaste político obligue a tomar decisiones más drásticas?
La crisis del Infonavit y las dudas sobre el maximato
El escándalo del Infonavit se ha convertido en un símbolo del dilema que enfrenta la actual administración. Sheinbaum denunció irregularidades que involucran a actores ligados al PRI y al Estado de México, pero también abrió la puerta a figuras cuestionadas como Alejandro Murat. Este doble discurso no pasó desapercibido para los analistas, quienes ven en estos movimientos una señal de debilidad o, al menos, de inconsistencia.
Si la presidenta no logra trazar una línea clara entre las prácticas del pasado y la visión de su gobierno, las dudas sobre un posible maximato de López Obrador podrían fortalecerse. Según los críticos, esto afectaría la percepción de su autonomía y liderazgo en un momento clave.
Una decisión ineludible para Sheinbaum
La mayoría de los analistas coinciden en que Claudia Sheinbaum tiene la fuerza política para dar un golpe de timón y marcar distancia con figuras que, aunque fueron necesarias en su momento, hoy representan un lastre. Si opta por mantenerlos cerca, corre el riesgo de comprometer su credibilidad y liderazgo.
El llamado es contundente: aprovechar esta coyuntura para iniciar el sexenio con un gabinete y una estructura partidista más alineados con su visión.
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