La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que el caso de huachicol fiscal no responde a presiones de Estados Unidos, sino a indagatorias realizadas en México.
Explicó que la investigación comenzó en marzo, cuando se detectó un buque que transportaba diésel ilegal desde Estados Unidos.
Ese hallazgo condujo a una bodega y a la identificación de empresas y funcionarios presuntamente implicados en la operación.
Sheinbaum señaló que la Marina solicitó la intervención de la Fiscalía General de la República al descubrir la participación de algunos de sus propios elementos, así como de empresarios beneficiados por la venta ilícita de combustible.
También se detectaron carros tanque transportados en ferrocarril con permisos irregulares, lo que amplió la investigación.
Más implicados bajo la mira
La mandataria reiteró que la FGR concentra varias investigaciones relacionadas con el contrabando de combustible, lo que permitirá avanzar con nuevas órdenes de aprehensión.
“Vienen otras detenciones”, afirmó, al recalcar que los casos apuntan tanto a integrantes de la Marina como a empresarios.
De esta forma, el gobierno federal busca cerrar el paso a las redes criminales que operan en el contrabando de combustibles en el país.
