El contexto: un té de tila que amarga la conversación
En una conferencia reciente, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, recomendó al periodista Ciro Gómez Leyva que «tome té de tila» tras su reacción a los comentarios del propagandista Epigmenio Ibarra. Esta declaración ha sido percibida como una burla y ha encendido las redes sociales y los medios de comunicación.
Sheinbaum, en lugar de mantenerse al margen de la controversia, decidió participar en un tema que no le competía directamente, calificando a Gómez Leyva como un «adversario». Este señalamiento resuena especialmente porque el periodista fue víctima de un atentado hace dos años, un caso que aún no ha sido resuelto por las autoridades.
El trasfondo: una relación tensa entre el poder y la prensa
Ciro Gómez Leyva ha sido crítico con el gobierno de López Obrador y, más recientemente, con la gestión de Sheinbaum. Su programa es uno de los espacios más influyentes en la radio mexicana, y su trabajo lo ha puesto en la mira de los círculos de poder.
Por su parte, Sheinbaum ha heredado una estrategia política donde los críticos son señalados como adversarios, una práctica que comenzó con el expresidente López Obrador, quien en repetidas ocasiones atacó públicamente a periodistas, llamándolos «conservadores» y cuestionando su credibilidad.
El caso de Gómez Leyva es emblemático porque el atentado en su contra aún no ha sido esclarecido. Las autoridades no han identificado a los autores intelectuales, lo que alimenta la percepción de impunidad en los ataques contra periodistas en México.
Libertad de expresión bajo presión
El enfrentamiento entre Sheinbaum y Gómez Leyva refleja una relación tensa entre el poder político y los medios de comunicación. Según organizaciones como Artículo 19, México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
En este contexto, declaraciones como las de Sheinbaum, por más irónicas que pretendan ser, pueden ser interpretadas como un intento de deslegitimar a los críticos. Señalar a un periodista como «adversario» en un país donde la violencia contra la prensa es una realidad cotidiana no es solo un acto de retórica, sino una declaración cargada de implicaciones.
La responsabilidad de gobernar con respeto
La libertad de expresión es un pilar fundamental de la democracia. Si bien los líderes tienen derecho a defenderse de críticas, hacerlo con ironía o desdén puede minar la confianza en sus intenciones democráticas.
Sheinbaum, como figura política, debería priorizar la resolución del caso del atentado contra Gómez Leyva en lugar de emitir declaraciones que exacerban las tensiones. Resolver este caso no solo sería un acto de justicia, sino también un mensaje claro de que su gobierno está comprometido con la protección de la prensa.
Reflexión final: ¿un error estratégico?
La decisión de Sheinbaum de involucrarse en la disputa entre Gómez Leyva y Epigmenio Ibarra ha desviado la atención de temas más relevantes. Además, su comentario del «té de tila» ha sido interpretado como una muestra de insensibilidad hacia un periodista que sobrevivió a un intento de asesinato.
Este episodio subraya la importancia de que los líderes políticos sean cuidadosos en su trato hacia los periodistas, especialmente en un país donde la violencia y la impunidad siguen siendo desafíos urgentes.
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