Sheinbaum, China y Trump: el desafío de la relación México-EE.UU.

Sheinbaum, China y Trump

Una carta peligrosa: China en la estrategia geopolítica de México

En el ajedrez de las relaciones internacionales, cada movimiento cuenta, y para la presidenta Claudia Sheinbaum, jugar la carta china podría desencadenar un conflicto impredecible con Estados Unidos. En un contexto donde Donald Trump regresa a la Casa Blanca, México se encuentra atrapado entre dos gigantes: el mayor socio comercial del país y el principal rival económico de Estados Unidos.

Un antecedente: lecciones de Peña Nieto y López Obrador

La historia reciente ofrece lecciones importantes. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, los proyectos chinos como el tren México-Querétaro y Dragon Mart en Cancún se toparon con una fuerte oposición de Washington, que los consideró una amenaza a su seguridad nacional. En contraste, Andrés Manuel López Obrador fortaleció vínculos con China durante la pandemia, pero enfrentó presiones intensas de Estados Unidos por el tráfico de fentanilo y la entrada de productos chinos a través de México.

El resultado: proyectos cancelados, tensiones comerciales y un claro mensaje de Washington: México debe limitar la influencia china en la región.

Sheinbaum y el desafío de Trump

Claudia Sheinbaum asume la presidencia en un momento crítico. Con el regreso de Trump, la relación bilateral con Estados Unidos estará marcada por dos prioridades:

  1. Seguridad nacional: detener el tráfico de fentanilo y enfrentar a los cárteles.
  2. Competencia comercial: frenar la entrada de productos chinos a Norteamérica a través de México.

Sheinbaum ha expresado gratitud hacia China por su apoyo durante el huracán Otis, pero también enfrenta críticas de Washington por su relación ambivalente con Beijing.

El riesgo de jugar en dos tableros

Aunque las exportaciones mexicanas dependen en un 84.2% del mercado norteamericano, la tentación de diversificar socios comerciales y atraer inversiones chinas, como la posible instalación de una planta de BYD, es innegable. Sin embargo, el mensaje de Trump y sus aliados es claro: cualquier acercamiento significativo a China podría interpretarse como una amenaza directa.

Los cuatro puntos que envió el Pentágono en 2024 resumen esta preocupación:

  • Frenar la expansión china y rusa.
  • Controlar el tráfico de acero y aluminio disfrazado.
  • Reformar el sistema judicial para combatir el crimen organizado.
  • Acelerar la construcción de puertos estratégicos.

Una relación estratégica, pero frágil

En un mundo globalizado, México no puede darse el lujo de depender exclusivamente de un socio comercial. Sin embargo, apostar por China en el contexto actual conlleva riesgos significativos. Trump ya ha demostrado su disposición a utilizar el comercio como herramienta de presión, y cualquier movimiento que perciba como una amenaza podría resultar en aranceles o restricciones comerciales que afectarían profundamente a la economía mexicana.

Soberanía con visión estratégica

Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad de redefinir la política exterior de México, pero debe hacerlo con inteligencia y cautela. Jugar la carta china puede ser una estrategia atractiva para diversificar relaciones comerciales, pero no debe olvidar que el peso de Norteamérica en la economía mexicana es ineludible.

Tomar decisiones soberanas no significa ignorar las realidades geopolíticas, sino encontrar un equilibrio que beneficie a México sin comprometer su relación estratégica con Estados Unidos.

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