En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no solo habló del presente: viajó al pasado. Recordó los años de activismo estudiantil en la UNAM, cuando los “porros” de la Facultad de Derecho golpeaban estudiantes y sembraban miedo. Con esa memoria, vinculó al dirigente priísta Alejandro “Alito” Moreno con esa misma cultura de violencia.
“Son lo mismo, los porros de antes y los de ahora”, afirmó Sheinbaum al condenar la agresión contra Gerardo Fernández Noroña y un fotógrafo en el Senado.
El golpe que encendió la política
El episodio de violencia, protagonizado por priístas en la Comisión Permanente, encendió el debate sobre la oposición en México. Videos mostraron golpes, empujones y frases amenazantes como “te voy a matar” dirigidas al fotógrafo agredido en el piso.
Para Sheinbaum, esas imágenes evidencian la verdadera cara del Prian: “porros, hipócritas y autoritarios”.
El Prian bajo la lupa presidencial
La mandataria no perdió la oportunidad de lanzar dardos directos al PRI y al PAN.
- Recordó al panista Jorge Romero, líder del llamado cártel inmobiliario.
- Señaló a Alejandro Moreno como “el porro” del bloque opositor.
- Criticó la “hipocresía” de quienes llaman autoritario a su gobierno mientras responden con golpes en lugar de diálogo.
Incluso ironizó sobre el llamado de “Alito” a la desobediencia civil: “No creo que con su actitud tenga muchos seguidores”.
El fantasma del autoritarismo
Para Sheinbaum, los hechos recientes son un reflejo de lo peor de la política mexicana:
“Es muy lamentable. Se parece al autoritarismo de los años 60 y 70, cuando el poder reprimía en lugar de debatir”.
Recordó cómo en tiempos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, las prácticas represivas eran parte del sistema. En su opinión, el PRI de hoy mantiene esas mismas conductas disfrazadas de oposición.
La política detrás de la violencia
La arremetida de Sheinbaum también tocó el terreno electoral. Subrayó que en 2024 el PRI obtuvo menos de 6 millones de votos, una cifra que muestra, según ella, la pérdida de respaldo social del partido tricolor.
Para la Presidenta, la violencia y la contradicción son las armas de una oposición debilitada que recurre al escándalo en lugar de propuestas.
¿Desafuero en camino?
Cuando le preguntaron si “Alito” debería ser desaforado tras los hechos, Sheinbaum evitó dar una postura directa. En su lugar, respondió:
“Lo importante es que todos veamos quiénes son, cómo se comportan, por qué tienen tanto odio y violencia”.
Dejó abierta la discusión, trasladando la presión política al Congreso y a la Fiscalía, pero con un mensaje claro: la oposición se deslegitima a sí misma con actos violentos.
La narrativa de Claudia Sheinbaum coloca al PRI y al PAN en el papel de villanos históricos, rescatando imágenes del pasado para proyectar al presente una idea de continuidad: el autoritarismo de antes sigue vivo en el Prian de hoy.
El episodio del Senado no solo revela la fractura en el Congreso, sino también el tono de confrontación que marcará los próximos meses en la política mexicana.
