La historia reciente nos ha demostrado que los gobiernos populistas, sin importar su ideología, siguen patrones similares: descalifican a sus opositores, hacen promesas poco realistas, promueven políticas insensatas y culpan a otros de sus errores. Estos líderes, desde Hugo Chávez en Venezuela hasta Donald Trump en Estados Unidos, erosionan los pilares democráticos en su afán por mantener el control. Hoy, con el regreso de Trump a la presidencia y el avance de Morena en México, las semejanzas se hacen evidentes y preocupantes.
Trump y el regreso del autoritarismo populista en Estados Unidos
La reelección de Donald Trump, ahora con cargos judiciales pendientes, parecía impensable hace algunos años, pero es una realidad que refleja el estado de la política estadounidense. Trump, a quien un jurado de Nueva York declaró culpable de 34 delitos graves, ha vuelto con el control de los tres poderes. El Congreso permanece bajo mayoría republicana, y el Tribunal Supremo, con tres jueces nombrados por él, mantiene una mayoría ultraconservadora. Este regreso de Trump no solo impacta a Estados Unidos, sino que coloca a México en una situación de vulnerabilidad diplomática y económica.
En sus años anteriores en el poder, Trump impulsó políticas que pusieron a México bajo intensa presión, desde programas migratorios polémicos como «Remain in Mexico» hasta amenazas de aranceles. Su regreso sugiere que esta política de “mano dura” podría intensificarse. Para México, esto significa que la relación bilateral se tornará aún más desafiante y que los temas de migración y narcotráfico estarán en el centro de la discusión, con una expectativa clara de que nuestro país haga concesiones.
El control de Morena en México: un nuevo autoritarismo
En México, aunque no hay reelección presidencial, el proyecto de Claudia Sheinbaum es visto por muchos como una continuación directa de la política de López Obrador. Morena mantiene un control casi absoluto sobre el poder Legislativo y, con la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de avalar la reforma judicial, también sobre el poder Judicial. La división de poderes, esencial para la democracia, ha comenzado a erosionarse.
La llamada Reforma Judicial de Morena, que supuestamente permite que la ciudadanía elija a los jueces, ha sido criticada por expertos. Bajo esta reforma, las listas de candidatos estarán alineadas a intereses del partido oficialista, lo que elimina la imparcialidad judicial y abre la puerta a jueces carentes de la preparación y autonomía necesarias. La justicia mexicana se enfrenta a una amenaza directa: convertirse en una herramienta política que priorice los intereses de un grupo y no los de la ciudadanía.
Las posibles consecuencias económicas y sociales
Con un sistema judicial politizado, la inversión en México se enfrenta a un panorama incierto. La estabilidad jurídica es esencial para atraer inversiones, y una justicia que responde a intereses políticos genera desconfianza entre inversionistas, lo que podría llevar a una caída en la inversión y el empleo. Trump ha lanzado ya amenazas sobre posibles aranceles a productos mexicanos si no se intensifica el control migratorio y el combate al narcotráfico. Esta presión adicional podría dañar gravemente la economía de México, afectando a millones de familias.
Además, la relación entre México y Estados Unidos se vuelve más frágil. Claudia Sheinbaum ha minimizado estas amenazas, hablando de un “diálogo respetuoso” con Estados Unidos, pero la realidad es que la falta de flexibilidad y la inexperiencia diplomática podrían tener costos elevados. Trump ha demostrado que no teme imponer sus condiciones a México, y un liderazgo autoritario en ambos lados de la frontera no augura nada bueno.
La democracia en riesgo: ¿hacia dónde va México?
El populismo y el autoritarismo, sin importar si vienen de derecha o izquierda, ponen en jaque a nuestras democracias. En México, el futuro parece estar atrapado entre el control autoritario de Morena y las presiones unilaterales de un Trump cada vez más radical. A pesar de las advertencias de organismos nacionales e internacionales, el actual gobierno ha demostrado poco interés en escuchar a quienes cuestionan su camino. La justicia, la libertad de expresión y la rendición de cuentas son valores que deben preservarse, pero que hoy están en riesgo.
El desafío para México no es menor. Con Trump exigiendo un control migratorio absoluto y una guerra total contra el narcotráfico, y con Morena consolidando su poder en todas las instituciones, el país necesita una estrategia que garantice su autonomía y, al mismo tiempo, preserve la democracia. En este momento crucial, es vital que la sociedad civil, los partidos de oposición y cada ciudadano asuman un rol activo en la defensa de los valores democráticos.
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