En un mundo político cada vez más polarizado, la lucha contra la pobreza se convierte en un punto clave de unión entre líderes progresistas. Esta semana, Gustavo Petro, presidente de Colombia, sorprendió con un mensaje cargado de reconocimiento hacia Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ex mandatario de México.
En su cuenta de X, Petro escribió:
“Este hombre, Manuel López Obrador, sacó a 13 millones de personas de la pobreza en México. Yo llevo 2.6 millones en Colombia. El progresismo es la superación de la pobreza”.
Con esa frase, el líder colombiano no solo elogió a su aliado ideológico, sino que también reafirmó su visión de que la política progresista debe medirse por su capacidad real de transformar vidas.
AMLO: un legado con impacto social
Durante su sexenio, López Obrador colocó la reducción de la pobreza en México como prioridad. Sus programas sociales como Sembrando Vida o Pensión para Adultos Mayores fueron pilares de un modelo que combinaba redistribución económica y apoyo directo a los sectores más vulnerables.
El resultado, según cifras oficiales, fue 13 millones de personas que dejaron atrás la pobreza entre 2018 y 2024, un logro que hoy trasciende fronteras y sirve como referente político en América Latina.
Petro busca un cierre con respaldo popular
El vínculo entre Petro y López Obrador va más allá de los discursos. En 2024, cuando AMLO presentó su último informe en el Zócalo, Petro compartió el video del evento y confesó:
“El día que salga definitivamente de este palacio frío, espero en vez de salir triste, como anteriores gobernantes, ir a la Plaza de Bolívar y, ante una multitud, hacer mi balance final”.
Con esta declaración, Petro dejó claro que su aspiración es culminar su mandato con el mismo respaldo popular que acompañó a López Obrador hasta el último día.
Progresismo: la ruta común de México y Colombia
La admiración entre ambos líderes muestra cómo el progresismo en América Latina busca consolidarse con resultados tangibles. Mientras que López Obrador es reconocido por transformar la política social mexicana, Petro intenta replicar esa fórmula en Colombia, aunque enfrentando retos como la desigualdad estructural, la violencia y la transición energética.
Ambos coinciden en que la verdadera medición del éxito político no está en las élites, sino en las multitudes que logran salir de la pobreza.
Un ejemplo que cruza fronteras
La historia de López Obrador y su legado social en México se ha convertido en un espejo en el que Gustavo Petro observa su propio camino. Para el colombiano, el progresismo no es ideología vacía, sino resultados medibles en la vida de millones de ciudadanos.
El reconocimiento mutuo entre ambos líderes abre la puerta a una narrativa regional en la que los gobiernos progresistas buscan reducir la brecha de desigualdad como estandarte político en el siglo XXI.
