En lo que podría ser su despedida de México, Ken Salazar, embajador de Estados Unidos, sorprendió al emitir fuertes críticas hacia la estrategia de «abrazos, no balazos» de AMLO. En un tono inusualmente severo, Salazar señaló que el gobierno de López Obrador rechazó fondos estadounidenses destinados al combate contra el crimen organizado, cuestionando la efectividad de las políticas de seguridad que, en sus palabras, han fallado en proporcionar seguridad real al pueblo mexicano.
Esta postura representa un cambio drástico respecto a la relación que Salazar había cultivado con el presidente durante los últimos años. De hecho, esta relación había sido vista como una alianza estratégica, con más de 30 visitas a Palacio Nacional, según reportes, un número sin precedentes en el ámbito diplomático entre ambos países. Sin embargo, la llegada de un nuevo embajador estadounidense bajo la posible administración de Donald Trump podría suponer una nueva era de presión y vigilancia para México en materia de seguridad.
Críticas a la “austeridad republicana” y su impacto en la seguridad
Además de cuestionar la estrategia de seguridad de la pasada administración, Ken Salazar también expresó su preocupación sobre la política de austeridad republicana implementada por López Obrador, argumentando que los bajos salarios de los policías los dejan vulnerables ante el crimen organizado. Esta política, que buscaba reducir los gastos del gobierno, podría estar impactando negativamente en el desempeño y seguridad de los cuerpos de seguridad, dejando a los ciudadanos en una posición aún más vulnerable frente al crimen.
Este punto también representa una señal hacia la nueva presidenta Claudia Sheinbaum, a quien Salazar insta a reconsiderar la política de austeridad en el ámbito de seguridad y a fortalecer la cooperación con Estados Unidos para enfrentar el problema de la violencia. La relación entre ambos países en temas de seguridad, dice el embajador, es fundamental para que México alcance niveles de paz y seguridad que permitan un crecimiento económico sostenible.
Claudia Sheinbaum y el fin de una cercanía diplomática
Sheinbaum no ha tardado en hacer notar su postura en cuanto a las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Apenas asumió el cargo, envió un mensaje claro a Salazar y al equipo diplomático: las visitas frecuentes a Palacio Nacional terminarían. Desde ahora, cualquier asunto diplomático debe pasar por la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por Juan Ramón de la Fuente. Esta medida no solo marca una distancia de la política de su predecesor, sino que también intenta establecer una mayor formalidad y control institucional en las relaciones con Washington.
El mensaje de Sheinbaum también puede interpretarse como una postura de autonomía en la conducción de su gobierno. No obstante, en medio de los cambios internos en Morena y de nuevas tensiones diplomáticas, el camino para la presidenta parece complejo, especialmente ante la posibilidad de un mayor escrutinio de Estados Unidos en temas de seguridad.
“Construyendo el Segundo Piso”: una nueva fuerza dentro de Morena
Mientras la diplomacia se enfrenta a sus propios retos, Morena está experimentando una reconfiguración interna. Recientemente, surgió un nuevo grupo denominado “Construyendo el Segundo Piso”, liderado por Alfonso Ramírez Cuéllar. Esta organización, que agrupa a sindicatos, empresarios y organizaciones sociales, dice apoyar directamente los programas y políticas de Sheinbaum, aunque asegura que no tiene intenciones de crear una facción partidista dentro de Morena.
Aun así, muchos ven en esta organización un posible punto de quiebre para el partido, que ha comenzado a experimentar roces internos. Personajes como Adán Augusto López y Ricardo Monreal han seguido una agenda política propia, lo que ha generado incertidumbre sobre el futuro de Morena y su unidad. El surgimiento de “Construyendo el Segundo Piso” podría ser el primer paso hacia una eventual división en el partido, especialmente si la organización continúa creciendo y gana influencia en la política nacional.
Austeridad y las nuevas clases políticas: ¿Contradicciones en la 4T?
Los recientes cuestionamientos sobre la austeridad también han alcanzado a personajes clave de Morena. Un video viral mostró al coordinador Ricardo Monreal abordando un helicóptero junto a su comitiva, lo que generó críticas sobre la coherencia de su postura respecto a la política de austeridad promovida por la Cuarta Transformación. Este incidente, junto con otros episodios en los que políticos de Morena han sido vistos utilizando vehículos de lujo, pone en duda la aplicación real de la austeridad que tanto han defendido.
La aparente contradicción entre el discurso de austeridad y las acciones de la nueva clase política mexicana podría representar un riesgo de desgaste para Morena y la 4T, especialmente ante un electorado que esperaba una política distinta y más cercana a la realidad de los ciudadanos.
México entre presiones internas y diplomáticas
En este escenario de cambio y tensión, tanto Sheinbaum como Morena deben enfrentar desafíos considerables en los próximos meses. Desde las críticas de Ken Salazar hasta el surgimiento de nuevas facciones políticas y los cuestionamientos a la austeridad, México se encuentra en una encrucijada. Los próximos movimientos determinarán el curso de la Cuarta Transformación, así como el tipo de relación que México mantendrá con Estados Unidos bajo una posible administración republicana.
Para Sheinbaum, consolidar su autoridad y diferenciar su estilo de liderazgo serán tareas esenciales, no solo para mantener la unidad en Morena, sino también para asegurar su capacidad de tomar decisiones autónomas. Mientras tanto, el papel de figuras como Ramírez Cuéllar y la creación de “Construyendo el Segundo Piso” serán factores a observar en la evolución de Morena y en el futuro de la política mexicana.
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