El Congreso vivió una jornada intensa. Desde temprano, los diputados comenzaron la discusión de la reforma a la Ley de Amparo, en medio de un clima político marcado por el rechazo de las bancadas opositoras. Más de 300 reservas fueron presentadas, anticipando un debate que se prolongaría hasta la noche.
La escena en el pleno fue simbólica: pancartas, discursos encendidos y reclamos cruzados entre quienes defienden la Cuarta Transformación y quienes la acusan de debilitar el Estado de derecho.
Morena defiende la modernización del juicio de amparo
Julio César Moreno Rivera, presidente de la Comisión de Justicia, tomó la palabra para explicar los alcances de la reforma. De acuerdo con Morena, el objetivo central es modernizar el juicio de amparo, adaptarlo al entorno digital y evitar su uso con fines políticos o evasivos.
“Con los ajustes se moderniza el juicio de amparo con herramientas digitales, se reconoce el amparo en línea y se evita su abuso”, señaló Moreno Rivera, subrayando que la reforma mantiene el carácter garantista del amparo.
Además, se precisó el concepto de “interés legítimo”, buscando evitar litigios sin sustento real y fortalecer los derechos colectivos bajo un marco jurídico más sólido y coherente con la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Oposición denuncia retrocesos y pérdida de equilibrio judicial
Desde las filas del Partido Acción Nacional (PAN) y el PRI, los señalamientos fueron contundentes. El coordinador panista Elías Lixa recordó los orígenes históricos del amparo en Yucatán y acusó que la reforma dejará en indefensión a comunidades y grupos vulnerables.
“Ustedes protegen a poderosos como Monsanto”, lanzó, evocando casos en los que el amparo sirvió como escudo frente a grandes corporaciones.
Por su parte, Rubén Moreira, del PRI, denunció que la iniciativa “proviene del poder” y advirtió que el amparo, una figura clave para los derechos humanos, podría quedar subordinado al control político.
Entre las bancadas opositoras se desplegaron pancartas con frases como “Morena desampara a México” y “Salvemos el amparo”, mientras en el bloque oficialista se leía: “Proteger al pueblo, no los privilegios”.
Olga Sánchez Cordero pide ajustes y voto particular
La ex ministra y diputada Olga Sánchez Cordero anunció un voto particular, tras advertir que algunas redacciones del dictamen podrían tener efectos no deseados en la aplicación del amparo. Su postura fue vista como un intento de equilibrar la narrativa dentro de Morena y atender las preocupaciones de juristas y especialistas.
“Escuchamos voces críticas, visiones diversas y preocupaciones legítimas”, dijo la legisladora, destacando que las audiencias públicas permitieron mejorar la redacción del dictamen sin alterar su espíritu transformador.
Una sesión clave para el futuro del Poder Judicial
El debate sobre la Ley de Amparo no solo representa un cambio jurídico, sino también una batalla política por la interpretación de la justicia en México. Morena sostiene que busca democratizar el acceso al amparo y hacerlo más transparente; la oposición teme que se limite la protección de los ciudadanos frente al poder.
La votación final se perfila como una de las más trascendentes del periodo legislativo, marcando un nuevo capítulo en la relación entre el Congreso y la Suprema Corte.
