in reparos, el Senado y Morena impulsan la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Aunque la expectativa en 2019 era que Piedra asumiera el cargo con compromiso y enfoque en los derechos humanos, su mandato ha estado marcado por el silencio ante temas cruciales. Desde su inicio, la gestión de Piedra ha sido cuestionada, y su reelección enciende un debate sobre la legitimidad, la lealtad política y el papel que debe tener la CNDH en México.
Piedra Ibarra y su llegada polémica a la CNDH
Un proceso de elección marcado por la controversia
En 2019, la elección de Rosario Piedra para liderar la CNDH causó gran polémica: no solo porque no alcanzó la mayoría calificada en el Senado, sino también por las irregularidades en la votación. Las dudas sobre la legitimidad de su nombramiento persistieron, y a lo largo de su gestión, la Comisión ha sido cuestionada por su falta de independencia y la ausencia de respuestas contundentes ante violaciones a los derechos humanos en México. Desde su primer periodo, la gestión de Piedra ha dejado mucho que desear en términos de transparencia y eficacia.
Un mandato sin legitimidad y con omisiones
La presidencia de Rosario Piedra ha estado marcada por su omisión en temas cruciales para la defensa de los derechos humanos. Durante su mandato, no se pronunció sobre temas sensibles como las masacres en el país, la falta de medicamentos para niños con cáncer, ni sobre las condiciones de los migrantes en México. Su silencio en estos temas generó indignación entre la ciudadanía y organizaciones defensoras de derechos humanos, que ven en su gestión una subordinación a los intereses de la administración anterior.
El rol de Morena en la reelección de Piedra Ibarra
La influencia de AMLO y la obediencia política
Morena y sus aliados parecen decididos a mantener a Rosario Piedra en la CNDH no tanto por su desempeño, sino por lealtad a las instrucciones del expresidente López Obrador. Esta reelección es vista como un movimiento de la 4T para asegurar una institución que no ponga en tela de juicio sus acciones. Incluso se reporta que Claudia Sheinbaum, actual presidenta, preferiría otro perfil, como el de Nashieli Ramírez, titular de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Sin embargo, las decisiones parecen estar dirigidas desde el ala más dura de la 4T.
Apoyo político vs. evaluación de desempeño
La elección de Rosario Piedra ha sido duramente criticada por no estar basada en sus resultados o en su evaluación profesional. Durante su comparecencia, fue de las peor evaluadas por las comisiones del Senado en temas de derechos humanos. A pesar de ello, los apoyos y cartas a favor que presentó, como la supuesta firma del Obispo Raúl Vera, se han puesto en duda, aumentando las críticas sobre la falta de transparencia en su proceso de reelección.
¿Qué implica la reelección de Rosario Piedra para la CNDH?
Un golpe a la autonomía de la CNDH
La reelección de Piedra Ibarra no solo cuestiona la legitimidad de la CNDH, sino también su autonomía. La Comisión, que en teoría debería actuar de manera imparcial, se ha visto reducida a un organismo subordinado a las decisiones de la 4T, incapaz de responder a los retos en derechos humanos en México. Esta falta de independencia afecta la credibilidad de la institución y su capacidad para defender a las víctimas de abusos.
Los derechos humanos en México, en una posición vulnerable
Con la reelección de Piedra, la CNDH corre el riesgo de mantenerse en silencio frente a temas clave como la violencia, la falta de acceso a la justicia, y los abusos contra grupos vulnerables. Su mandato es un mensaje para aquellos que buscan justicia: los intereses políticos pueden estar por encima de los derechos humanos. En un país donde las víctimas de violaciones a los derechos humanos necesitan una defensa efectiva, la falta de una voz imparcial y fuerte desde la CNDH representa un retroceso significativo.
Un mensaje de poder y obediencia
AMLO y el legado de la 4T en las instituciones
La reelección de Rosario Piedra, impulsada por Morena y sus aliados, simboliza el afán de la 4T por consolidar un poder que trascienda el gobierno de López Obrador. En su “año siete”, AMLO parece determinado a demostrar que su influencia se mantiene, incluso si esto implica mantener en el cargo a una funcionaria que, para muchos, no representa los intereses de los ciudadanos. La reelección de Piedra Ibarra confirma la disposición de la 4T para moldear las instituciones a su conveniencia.
Claudia Sheinbaum y su posición ante la reelección
Mientras Sheinbaum toma el timón, su postura ante esta reelección podría ser una señal de sus prioridades y de su autonomía dentro de la 4T. Si bien se ha mencionado que Sheinbaum preferiría otro perfil para la CNDH, la decisión final y su impacto ya reflejan las divisiones y tensiones al interior del movimiento que lidera.
El futuro de la CNDH y los derechos humanos en México
La reelección de Rosario Piedra en la CNDH es vista como un acto que pone en duda la autonomía y el compromiso de la Comisión con la defensa de los derechos humanos. A medida que avanzan los años de la 4T, esta decisión podría ser un recordatorio de las tensiones entre la lealtad política y la obligación de servir a los ciudadanos de manera imparcial. La gran pregunta es si la CNDH, bajo la dirección de Piedra, podrá alguna vez recuperar la confianza de aquellos a quienes debe proteger.
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