La “bukelización” de México: El nuevo enfoque de Trump y Ron Johnson

Con la llegada del embajador Ron Johnson, México enfrenta presiones para aplicar un modelo similar al de Nayib Bukele contra los cárteles del narcotráfico.

La “bukelización” de México: ¿Un modelo salvadoreño en suelo mexicano?

Con el inicio del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, las relaciones bilaterales con México están a punto de entrar en una nueva etapa marcada por un enfoque más duro contra el narcotráfico. La llegada del nuevo embajador estadounidense, Ron Johnson, apodado “El Rambo Johnson”, promete ser el catalizador de una estrategia inspirada en el modelo de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador.

Ron Johnson: Del Salvador a México

La experiencia de Ron Johnson como exagente de la CIA, asesor de inteligencia del Comando Sur y su papel clave en El Salvador lo convierten en un actor estratégico. Durante su tiempo en San Salvador, Johnson colaboró con el presidente Nayib Bukele en el diseño y ejecución del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), que permitió encerrar a miles de pandilleros en instalaciones de máxima seguridad.

Ahora, llega a México con la misión explícita de replicar esa estrategia para combatir a los cárteles de la droga, especialmente en el contexto del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.

¿Qué implica la “bukelización” para México?

El término “bukelización” hace referencia al modelo implementado en El Salvador, caracterizado por:

  • Mano dura contra el crimen organizado.
  • Construcción de prisiones de alta seguridad.
  • Desarticulación de estructuras criminales mediante estrategias militares.

¿Es viable este modelo en México?

México enfrenta desafíos mucho más complejos debido a:

  1. El poder económico y político de los cárteles.
  2. La extensión territorial bajo influencia criminal.
  3. La fragilidad institucional en algunas regiones.

El modelo salvadoreño, aunque efectivo en un país pequeño, plantea dudas sobre su aplicabilidad en una nación con la escala y complejidad de México.

Trump y su equipo: Un enfoque militarizado

El regreso de Trump está marcado por la formación de un gabinete que privilegia una línea dura contra el narcotráfico. Figuras como el secretario de Estado Marco Rubio y el consejero de Seguridad Nacional Mike Waltz respaldan medidas que incluyen considerar a los cárteles como organizaciones terroristas, lo que podría justificar intervenciones directas.

¿Qué implica esto para México?

  • Presión para endurecer políticas de seguridad.
  • Posible condicionamiento de acuerdos económicos y de cooperación bilateral.
  • Tensiones en torno a la soberanía nacional.

La postura de Claudia Sheinbaum: Cooperación, no subordinación

La presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado claro que su gobierno buscará una relación de “cooperación y coordinación, más no subordinación” con Estados Unidos. Esto significa que, aunque México podría adoptar medidas más estrictas contra el crimen organizado, rechazará cualquier imposición que comprometa su soberanía.

Sin embargo, decir que no a las demandas estadounidenses podría interpretarse como un intento de proteger “pactos ilegales” del pasado.

¿Qué riesgos y beneficios plantea la “bukelización”?

Beneficios:

  • Reducción de la violencia: Un enfoque más agresivo podría disminuir los índices delictivos.
  • Control territorial: Recuperar áreas controladas por el crimen organizado.
  • Mejor percepción internacional: Cumplir con demandas de Estados Unidos fortalecería las relaciones bilaterales.

Riesgos:

  • Violaciones a derechos humanos: Como en El Salvador, las medidas extremas podrían generar críticas internacionales.
  • Tensiones diplomáticas: Una estrategia impuesta podría erosionar la relación bilateral.
  • Resistencia interna: Sectores políticos y sociales podrían oponerse al modelo.

¿Está México listo para un cambio radical?

La llegada de Ron Johnson marca el inicio de una etapa de tensiones y decisiones críticas para México. El modelo de “bukelización” plantea tanto oportunidades como riesgos, y el gobierno de Sheinbaum deberá equilibrar las presiones internacionales con la defensa de la soberanía y los derechos humanos.

Lo que es seguro es que las próximas semanas definirán el curso de las relaciones México-Estados Unidos y, posiblemente, el futuro del combate al narcotráfico en la región.

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