En Nuevo León, el nombre de Jesús Nava Rivera resuena no solo por su desempeño como alcalde de Santa Catarina, sino por su habilidad para adaptarse al partido que más le conviene. En apenas cuatro años, Nava ha transitado por tres militancias políticas, marcando un récord de “saltos” que lo convierten en un fenómeno político único en la región.
Su historia reciente es la de un político que no teme al cambio. En 2021, llegó a la alcaldía bajo la bandera del PAN. Apenas unos meses después, abandonó a los azules para sumarse al auge de Movimiento Ciudadano (MC). Ahora, tras ser reelecto este 2024 como candidato naranja, Nava ha dado un salto más: se unió a Morena, donde fue recibido con los brazos abiertos por la lideresa nacional, Luisa María Alcalde Luján.
Este giro, que sus críticos califican de oportunismo político, ha generado dudas entre los habitantes de Santa Catarina.
“Es como un chapulín que siempre busca la hoja más verde”, comentan algunos analistas locales.
Sin embargo, para sus seguidores, Nava simplemente sabe adaptarse a las circunstancias y alinearse con la visión que cree más beneficiosa para su municipio.
Herencias malditas en Baja California Sur: un desafío para los nuevos alcaldes
Mientras Jesús Nava marca tendencia en Nuevo León, en Baja California Sur los alcaldes recién electos enfrentan desafíos monumentales. En Los Cabos, el presidente municipal Christian Agúndez Gómez (PT) heredó unas finanzas críticas que amenazan con paralizar proyectos esenciales.
El caso más preocupante es el de Comondú, donde Roberto Pantoja Arzola (Morena) asegura haber recibido una administración devastada por su predecesora, Iliana Talamantes Higuera (también de Morena). Según Pantoja, no solo encontró una nómina inflada con más de 500 empleados de confianza, sino también colonias desatendidas y calles en ruinas.
La situación plantea una incómoda pregunta: ¿demandará Pantoja a su correligionaria o las tensiones internas quedarán en silencio por conveniencia política?
Jaloneos en Morena de Coahuila: ¿Unidad o fracturas?
En Coahuila, Morena enfrenta su propia tormenta interna. La elección de un nuevo dirigente estatal ha evidenciado fracturas profundas en el partido. Por un lado, Jonathan Ávalos Rodríguez, alcalde con licencia de Francisco I. Madero, representa a la senadora Cecilia Guadiana Mandujano. En el otro extremo está Antonio Attolini Murra, del grupo cercano al actual dirigente Diego Eduardo del Bosque Villarreal.
La falta de consenso durante la última sesión del Consejo Estatal refleja una lucha de poder que podría debilitar al partido en un estado donde necesita consolidarse. “Lo que está en juego no es solo la dirigencia, sino la capacidad de Morena para presentarse como un bloque unido de cara a las próximas elecciones”, afirman fuentes cercanas al partido.
¿Qué significa todo esto para la política mexicana?
- Jesús Nava y la movilidad política: Su caso resalta una tendencia creciente en México: los políticos que priorizan sus carreras sobre la lealtad partidista.
- Baja California Sur: La “herencia maldita” de administraciones pasadas subraya la necesidad de auditorías rigurosas en los procesos de transición.
- Morena en Coahuila: Las fracturas internas pueden ser un reflejo de un partido que, a pesar de su hegemonía nacional, aún tiene áreas por fortalecer.
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