En un momento que marca un antes y un después en la historia judicial de México, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, presentó al Pleno sus dos primeros proyectos de sentencia elaborados directamente por su ponencia.
El hecho, calificado por varios ministros como inédito y simbólico, refleja una nueva etapa en la independencia judicial y en la transparencia de la Suprema Corte, luego de las reformas implementadas en 2024.
Un cambio de paradigma en la presidencia de la Corte
Desde que Aguilar Ortiz asumió el cargo el 1 de septiembre de 2025, dejó clara su intención de transformar el papel de la presidencia dentro del máximo tribunal. A diferencia de sus antecesores, solicitó contar con un equipo de ponencia, lo que le permite participar activamente en la elaboración de proyectos de resolución.
La decisión fue posible gracias a la reforma judicial de septiembre de 2024, que redujo la integración del Pleno de 11 a 9 ministros y eliminó algunas funciones administrativas de la presidencia, que antes también encabezaba el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
Sentencias con sello propio
Los dos proyectos presentados fueron aprobados por unanimidad en menos de diez minutos, un reflejo del consenso alcanzado dentro del Pleno.
El primer expediente, el amparo directo 6674/2024, confirmó una sentencia de 20 años de prisión por homicidio calificado en San Luis Potosí. La Corte determinó que no existía un tema de constitucionalidad que justificara su revisión.
El segundo asunto abordó la constitucionalidad del artículo 1091 del Código de Comercio, que permite al promovente elegir al juez competente cuando existen varios en la misma jurisdicción.
Aunque la parte quejosas argumentó que esta norma violaba el artículo 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la SCJN consideró que los planteamientos no atacaban el fondo constitucional del caso, por lo que la norma se mantuvo firme.
Un liderazgo técnico y transparente
La presentación de sentencias elaboradas por la propia ponencia del presidente no tiene precedentes recientes en la Corte mexicana. Expertos en derecho constitucional consideran que este paso fortalece el carácter técnico del tribunal y reduce la distancia entre el liderazgo institucional y el análisis jurídico.
En palabras de un ministro, “es una señal de que la presidencia no solo coordina, sino también delibera”.
El gesto de Aguilar Ortiz ha sido interpretado como un símbolo de renovación institucional, en un momento en que la justicia mexicana enfrenta el reto de recuperar la confianza ciudadana y adaptarse a una nueva realidad jurídica tras la reforma.
La SCJN ante una nueva etapa judicial
Con esta decisión, Aguilar Ortiz consolida su visión de una Corte más participativa, transparente y cercana a la sociedad, donde el presidente no solo administre, sino también construya jurisprudencia.
La apuesta es clara: reforzar el papel de la SCJN como garante de la Constitución y referente de independencia judicial, en un entorno político y social donde el equilibrio de poderes es cada vez más relevante.
