Las fotos que sacudieron la semana en la 4T
No todas las imágenes cuentan una historia de éxito. Esta semana, dos fotografías dejaron un sabor amargo en el movimiento de la Cuarta Transformación (4T), no por las críticas de la oposición, sino por el malestar que generaron entre sus propias bases y simpatizantes.
Una combi, tres líderes sonrientes —Adán Augusto, Gerardo Fernández Noroña y el senador Raúl Yunes—, y una gobernadora pelirroja posando con un funcionario cuestionado, fueron los detonantes de una tormenta en redes sociales. Las imágenes no solo confundieron, sino que levantaron una pregunta crucial: ¿está la 4T olvidando su esencia?
Un “Club de Tobi” en la combi de la 4T
🗳📌 PLEITO EN LA 4T: NOROÑA Y ADÁN AUGUSTO VS MONREAL POR LOS RECORTES AL SENADO
— Juan Ortiz 🗳️👁🗨 (@Juan_OrtizMX) December 14, 2024
En venganza, el dúo le sacará los trapitos al sol por unos contratos…
Se desató la pelea dentro de Morena tras la aprobación del Presupuesto 2025.
Un recorte al Senado desató la confrontación… pic.twitter.com/efoEokMSjq
La primera foto que encendió las redes sociales mostró a tres figuras clave de la 4T en una combi: Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña y el senador Raúl Yunes, recién integrado al equipo tras un acuerdo político para garantizar votos en la aprobación de la Reforma Judicial.
El mal menor: ¿a qué costo?
El voto de Yunes era necesario, pero el gesto de promocionarlo como parte del círculo cercano de la 4T fue visto como una desconexión total con las bases. Este senador proviene de una familia famosa por su corrupción, y verlo sonriente junto a los líderes fue un golpe bajo para quienes confiaron en la promesa de un gobierno libre de cínicos y corruptos.
En redes sociales, la indignación no vino de la oposición, sino de los propios simpatizantes del movimiento:
- “No votamos por esto.”
- “¿Qué clase de transformación permite estas alianzas?”
La polémica en Campeche: Layda y su funcionario con brazalete
La segunda foto que desató críticas fue la de la gobernadora Layda Sansores posando con Jorge Luis Lavalle Maury, un panista procesado por corrupción en el caso Odebrecht y nombrado secretario de Desarrollo Económico en Campeche.
Un símbolo del cinismo político
Lavalle, quien usó un brazalete electrónico como medida cautelar, representa todo lo que la 4T prometió combatir: vínculos con redes de corrupción y desvío de recursos públicos. Sin embargo, Layda lo integró a su equipo, y al enfrentar las críticas, buscó refugiarse en una foto con Claudia Sheinbaum, en lo que pareció un intento de legitimar su decisión.
Las redes no perdonaron:
- “Traidora.”
- “¿Así se combate la corrupción?”
El daño a la confianza en la Presidenta Claudia Sheinbaum
En ambas polémicas, el común denominador fue la proximidad simbólica con Claudia Sheinbaum. Las fotos dieron la impresión de que la Presidenta bendice decisiones controvertidas o, al menos, no pone límites claros a los excesos de algunos de sus aliados.
¿Por qué importa tanto?
La confianza es el activo más valioso de Sheinbaum. Su liderazgo se basa en la percepción de que es honesta y fiel a los ideales de la 4T. Cada imagen que pone en duda esa percepción abre grietas en la relación con los votantes.
La respuesta de las bases: crítica interna y esperanza colectiva
El enojo de las bases no es un rechazo al movimiento, sino una defensa de los valores originales de la 4T. Para muchos, el movimiento no es solo electoral, sino una herramienta para transformar el país, reducir la corrupción y garantizar mayor bienestar.
El papel de la ciudadanía crítica
Los simpatizantes han asumido un rol correctivo:
- Señalar inconsistencias.
- Exigir coherencia entre discurso y acciones.
- Rechazar a quienes ven como oportunistas dentro del movimiento.
En este contexto, las críticas de las bases no son un peligro, sino una oportunidad para que la 4T recupere su rumbo y renueve su compromiso con el pueblo.
El peligro de estirar demasiado la liga de la confianza
La percepción de que algunos líderes están dejando atrás el lema de “No robar, no mentir, no traicionar” puede llevar a un desgaste irreversible. La oposición puede estar debilitada, pero la liga de la fe en la 4T no es infinita.
¿Qué debe hacer la 4T?
- Poner límites claros: La lealtad al movimiento no debe estar por encima de los principios éticos.
- Fortalecer la rendición de cuentas: Las decisiones polémicas deben explicarse con transparencia.
- Escuchar a las bases: Las críticas internas son una brújula para evitar errores mayores.
- Reforzar el mensaje de transformación: El discurso debe alinearse con acciones visibles de cambio real.
Encontrar los mejores ángeles del movimiento
La 4T es el proyecto político más esperanzador del siglo XXI en México, pero su éxito no está garantizado. Solo reencontrándose con las raíces de su mística popular podrá mantener el apoyo del pueblo y cumplir su promesa de transformar al país.
Las bases críticas no son un problema; son la conciencia viva del movimiento. Escucharlas y actuar en consecuencia no solo es necesario, sino urgente.
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