El amanecer de este lunes trajo consigo una noticia que sacudió al estado de Morelos: Juan Salgado Brito, secretario de Gobierno y una de las figuras más visibles de la administración estatal, falleció tras varios días de ausencia pública. Su muerte, confirmada por colaboradores y amigos cercanos, deja un vacío en el gabinete y en la esfera política local.
Durante los últimos meses, Salgado Brito se había convertido en el rostro visible de la coordinación entre las instituciones estatales. Encabezaba las conferencias de prensa junto al titular de Seguridad, Miguel Urrutia, donde abordaban temas clave sobre seguridad y gobernabilidad. Su última aparición ante los medios fue el 8 de octubre, fecha en la que, según se sabe, comenzó a alejarse por motivos de salud.
Un político discreto, pero clave en la estabilidad estatal
Aunque siempre mantuvo un perfil discreto, quienes trabajaron con él lo describen como un funcionario leal, conciliador y profundamente comprometido con la administración pública. Su papel fue esencial durante los primeros meses del actual gobierno, mediando conflictos entre municipios y coordinando acciones de seguridad.
Fuentes del Palacio de Gobierno confirmaron que Juan Salgado había pedido licencia médica hace unas semanas, aunque oficialmente se manejó que estaba “de vacaciones”. Esta discreción aumentó las especulaciones sobre su estado de salud, hasta que finalmente su fallecimiento fue confirmado esta mañana, generando múltiples muestras de pesar.
Reacciones y condolencias en el gabinete de Margarita González
La gobernadora Margarita González aún no ha emitido un mensaje oficial, pero funcionarios de su gabinete expresaron en redes sociales su dolor por la pérdida de quien fuera su colaborador más cercano en temas de gobernabilidad.
En redes sociales, la etiqueta #JuanSalgadoBrito se convirtió rápidamente en tendencia local, con mensajes de funcionarios, periodistas y ciudadanos que destacaron su trato humano y su vocación de servicio.
“Su legado permanecerá en la construcción de un gobierno más cercano y transparente”, escribió uno de sus excolaboradores, reflejando el sentir general de la comunidad política de Cuernavaca.
Un legado que trasciende la política
Más allá de su cargo, Salgado Brito deja un legado de diálogo, institucionalidad y servicio público. Quienes lo conocieron destacan su capacidad para tender puentes entre actores políticos enfrentados y su compromiso por mantener la estabilidad en momentos difíciles para el estado.
Su partida deja una incógnita sobre quién asumirá el liderazgo en la Secretaría de Gobierno, un rol clave para el equilibrio político en Morelos. Sin embargo, más allá de los relevos administrativos, el vacío humano que deja será difícil de llenar.
