Un aparente milagro se consumó en el proceso de inscripción de aspirantes al nuevo Poder Judicial bajo la reforma impulsada por la 4T. Lo que empezó como una convocatoria con baja respuesta, terminó con cifras que desafiaron todas las expectativas. En cuestión de horas, las cifras de candidatos inscritos crecieron exponencialmente, despertando tanto aplausos oficiales como escepticismo entre analistas y opositores.
El sábado 23 de noviembre, a las 10:00 horas, los comités de evaluación reportaban alrededor de 9 mil inscritos entre los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo. Sin embargo, para el cierre del registro, justo a las 23:59 horas del domingo 24, esa cifra se disparó a 33,898 registros.
¿Un logro de última hora o logística cuestionable?
En el Poder Ejecutivo, por ejemplo, la cifra de inscritos pasó de 1,500 a 18,447 candidatos en apenas tres días. Algo similar ocurrió en el Legislativo, que vio un aumento de más de 4 mil registros en las últimas 24 horas. El caso del Judicial, aunque más modesto, también duplicó sus inscripciones en el mismo periodo.
El exministro Arturo Zaldívar, ahora a cargo del comité en el Poder Ejecutivo, celebró este fenómeno durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, destacando que el llamado fue «todo un éxito». Sin embargo, las preguntas no tardaron en surgir: ¿cómo fue posible este crecimiento en un plazo tan corto?
La reforma judicial: ¿éxito democrático o imposición disfrazada?
Desde la perspectiva del gobierno, estos números reflejan el interés ciudadano por participar en una transformación histórica del Poder Judicial, señalada por Sheinbaum como un paso hacia la democratización y la transparencia en la impartición de justicia.
“Vivimos una etapa estelar con esta reforma. Los registros son inéditos y demuestran que el pueblo quiere un Poder Judicial más cercano a la gente”, afirmó el líder del Senado, Ricardo Monreal, quien también supervisa parte del proceso.
Sin embargo, críticos señalan que este «milagro» tiene poco de divino y mucho de logística poco clara. Por ejemplo, en el sitio web del Poder Legislativo, el micrositio de registro estuvo fuera de servicio durante varias horas el sábado, lo que no impidió que las cifras crecieran significativamente.
Vanessa Romero, abogada y analista integrante del Comité del Poder Judicial, sugirió que el aumento pudo deberse a una cultura de “dejar todo al último minuto”. Sin embargo, otros observadores sostienen que el crecimiento exponencial sugiere intervenciones más estructuradas para inflar las cifras.
Una reforma bajo la lupa: desafíos y sospechas
La reforma judicial, parte del proyecto estrella de la 4T, busca renovar el sistema mediante una serie de ajustes que incluyen:
- Cambios estructurales en la selección de jueces y magistrados.
- Mayor participación ciudadana en los procesos de evaluación.
- La creación de un Poder Judicial más accesible y democrático.
No obstante, estos cambios no han estado exentos de controversia. Analistas como Raymundo Riva Palacio han señalado que la reforma podría centralizar aún más el poder en la figura presidencial, sacrificando la autonomía del Poder Judicial en favor del control político.
Además, el contexto del cierre del registro, con un aparente afán por cumplir cifras históricas, levanta sospechas sobre la legitimidad de los procesos.
¿Milagro o maniobra? Lo que está en juego
Más allá de las celebraciones oficiales, los desafíos que enfrenta esta reforma son enormes. Desde la capacidad logística de los comités para procesar más de 33 mil solicitudes, hasta la percepción pública sobre la legitimidad del proceso, la transformación del Poder Judicial será una de las pruebas más grandes para la administración de Sheinbaum.
A largo plazo, la verdadera pregunta será si estas cifras traducen un cambio tangible en la vida de los ciudadanos o si quedarán como un símbolo de propaganda gubernamental.
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