La controversia por el examen ECOEMS ha trascendido las aulas para instalarse en el centro del debate político. La masiva protesta estudiantil no es solo una queja técnica; es un cuestionamiento directo a la equidad y eficacia de una de las políticas educativas más recientes.
La movilización de miles de estudiantes en la Ciudad de México en contra del nuevo sistema de admisión a la preparatoria, conocido como ECOEMS, ha escalado de una protesta por fallas técnicas a una significativa crisis política para las autoridades educativas de la capital y del país. Lo que comenzó como quejas aisladas sobre un examen en línea se ha consolidado en un movimiento que cuestiona la legitimidad misma de la nueva política.
El Argumento Político Central: «Agudiza la Inequidad»
El núcleo del desafío político no reside en si el servidor se cayó o si una pregunta estaba mal formulada. Reside en la acusación, lanzada por los colectivos estudiantiles, de que el modelo ECOEMS «agudiza la inequidad» en el acceso a la educación. Este argumento transforma el debate. Ya no se trata de un problema operativo, sino de un asunto de justicia social.
Los manifestantes sostienen que un examen en línea, por definición, favorece a quienes tienen mejor acceso a internet, a dispositivos de cómputo adecuados y a un entorno familiar propicio para la concentración, dejando en desventaja a miles de jóvenes de contextos menos privilegiados. Esta es una crítica directa al diseño de la política pública, no solo a su ejecución.
¿Quién Responde por la Crisis?
Aunque la marcha se dirige a la Rectoría de la UNAM, el problema es mucho más amplio y las responsabilidades son compartidas, lo que complica una solución rápida. Las instituciones bajo escrutinio son:
* La UNAM y el IPN: Como las instituciones de mayor demanda y destino final de los aspirantes, son el rostro visible del conflicto y el objetivo principal de las protestas.
* La Secretaría de Educación Pública (SEP): Como cabeza del sector educativo a nivel federal, el modelo ECOEMS forma parte de una estrategia más amplia de coordinación nacional, por lo que tiene una responsabilidad ineludible en la crisis.
* El Gobierno de la Ciudad de México: Aunque la política es de alcance más amplio, la gestión de la crisis social y las repercusiones de las protestas recaen directamente en las autoridades capitalinas.
Hasta el momento, la respuesta de las instituciones ha sido limitada o nula, un silencio que los estudiantes interpretan como indiferencia y que alimenta aún más la movilización. La presión política aumenta con cada hora que pasa sin una propuesta de diálogo o solución sobre la mesa.
«Las primeras marchas están convocadas para esta semana; también se entregarán peticiones formales y se explora la vía legal para defender el derecho a la educación.» – Colectivos estudiantiles.
Una Prueba de Fuego para las Autoridades
La crisis del ECOEMS se ha convertido en una prueba de fuego para la capacidad de las autoridades de escuchar y responder a una demanda ciudadana legítima y bien organizada. La forma en que manejen esta situación sentará un precedente. ¿Optarán por el diálogo y la flexibilidad, reconociendo las fallas del sistema? ¿O se mantendrán firmes, defendiendo una política que ha nacido con un severo cuestionamiento social? La respuesta definirá no solo el futuro de miles de aspirantes, sino también la confianza en las instituciones educativas del país.
