La política mexicana volvió a ofrecer un momento de reconciliación pública. Las diputadas federales Gabriela Jiménez y Jessica Saiden, ambas integrantes del grupo parlamentario de Morena, protagonizaron un tenso intercambio el lunes pasado durante la conferencia del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Sin embargo, un día después, en el pleno de San Lázaro, dieron una muestra de unidad que fue celebrada por su coordinador, Ricardo Monreal.
De la tensión en la comparecencia a la reconciliación en el pleno
Todo comenzó durante la conferencia que ofreció García Harfuch ante la Junta de Coordinación Política. Al término del evento, ambas legisladoras se disputaron un lugar junto al secretario, situación que desató un breve pero incómodo intercambio frente a los medios.
Según testigos, Monreal pidió a Gabriela Jiménez, vicecoordinadora de la bancada, que se colocara al lado izquierdo del funcionario. Sin embargo, Jessica Saiden, presidenta de la Comisión de Seguridad Pública, se negó a moverse. La escena generó comentarios y gestos de incomodidad, especialmente cuando Jiménez reclamó que eran “instrucciones del coordinador”.
Al final de la comparecencia, Saiden comentó con ironía:
“Esta diputada quiere estar en todas partes, pero conmigo se topó con pared.”
Monreal interviene y promueve la “pipa de la paz”
Lejos de dejar que la tensión creciera, Ricardo Monreal actuó rápidamente. Durante la sesión plenaria del martes, fue visto tomando de las manos a ambas diputadas y pidiendo un gesto de reconciliación. Las tres figuras posaron sonrientes ante las cámaras, en un momento que el propio Monreal compartió en sus redes sociales con el mensaje:
“Fumaron la pipa de la paz. En Morena hay unidad y compañerismo.”
El gesto fue interpretado como una señal de disciplina interna en el grupo parlamentario, pero también como una muestra del liderazgo conciliador de Monreal ante las fricciones internas del partido.
Unidad y control de daños dentro de Morena
El incidente, aunque anecdótico, evidenció las tensiones que pueden surgir dentro de un partido con diversas corrientes políticas. En este caso, la figura de Omar García Harfuch, quien ha ganado visibilidad en el ámbito nacional, parece haber sido el detonante de un roce menor, rápidamente contenido por la dirigencia.
Con el gesto de reconciliación, Morena busca proyectar cohesión en un momento clave para el cierre de periodo legislativo y en medio de la construcción de acuerdos rumbo a las elecciones locales de 2025.
Reacciones en redes sociales
Las imágenes compartidas por Monreal rápidamente se viralizaron, generando comentarios entre simpatizantes y opositores. Mientras unos celebraron la “madurez política” de las legisladoras, otros ironizaron sobre el protagonismo en las fotografías oficiales.
En todo caso, el episodio terminó siendo un recordatorio de que, incluso entre aliados, las pasiones políticas pueden chocar… aunque siempre haya espacio para reconciliarse frente a las cámaras.
