El caso de Salvador Cienfuegos, exsecretario de Defensa de México, sigue siendo uno de los más polémicos en la historia reciente de las relaciones entre México y Estados Unidos. Tras su detención en 2019 y su posterior liberación en 2020, el general mexicano ha estado en el centro de un debate político y legal que aún no se resuelve por completo. En su columna La mala memoria de Sheinbaum y el enredado caso Cienfuegos, el periodista Héctor de Mauleón profundiza en los detalles que rodean este escabroso caso, destacando las intervenciones de la DEA y los cuestionamientos sobre la intervención del gobierno mexicano para su liberación.
Los detalles de la intervención de la DEA en el caso Cienfuegos
En su columna, Héctor de Mauleón explica cómo la DEA jugó un papel crucial en la acusación contra Salvador Cienfuegos. En 2019, durante la Operación Padrino, las autoridades estadounidenses interceptaron comunicaciones entre narcotraficantes, incluida una conversación en la que se mencionaba al general Cienfuegos. Según los informes, Cienfuegos fue identificado como un alto funcionario que ofrecía protección al Cártel de los Beltrán Leyva, específicamente a Juan Francisco Patrón Sánchez, conocido como el H2.
La evidencia de estas conversaciones, que fueron obtenidas de un teléfono BlackBerry, describe cómo los narcotraficantes se referían al general como una figura clave en el tráfico de drogas. Según los interceptados, Cienfuegos habría proporcionado información sobre operativos y alertado a los criminales de las investigaciones en su contra, lo que lo implicaba directamente con el crimen organizado.
El gobierno mexicano y la liberación de Cienfuegos
Uno de los aspectos más controvertidos del caso fue la liberación de Cienfuegos. Después de su detención en el aeropuerto de Los Ángeles en 2019, el gobierno mexicano presionó fuertemente para que fuera liberado. Según De Mauleón, esta liberación no se debió a una falta de pruebas en su contra, sino a consideraciones de política exterior y la relación entre México y Estados Unidos.
El gobierno de AMLO, en particular, pidió la liberación de Cienfuegos para mantener una buena relación con el Ejército mexicano, una institución clave en la seguridad nacional. Se temía que un juicio en EE. UU. pudiera dañar aún más la imagen del Ejército y socavar su poder e influencia dentro del país. Esta presión, según varios expertos, influyó en la decisión de que los cargos contra Cienfuegos fueran retirados, aunque la evidencia en su contra seguía siendo significativa.
La postura de Sheinbaum y las críticas de De Mauleón
Claudia Sheinbaum, presidenta de la Ciudad de México, ha defendido la postura del gobierno mexicano en cuanto a la liberación de Cienfuegos, sugiriendo que si Estados Unidos realmente tuviera pruebas contra el exsecretario de Defensa, no lo habría liberado. Sin embargo, el periodista Héctor de Mauleón critica esta versión, destacando que la evidencia presentada por la DEA era sustancial y que la liberación de Cienfuegos estuvo más vinculada a la política de cooperación entre ambos países que a la falta de pruebas en su contra.
De Mauleón señala que Sheinbaum y otros funcionarios han sido rápidos en defender al general y en desacreditar las investigaciones de la DEA, lo que genera dudas sobre su postura en el caso y sobre cómo se manejaron las evidencias. El periodista pone en duda la credibilidad de la narrativa oficial, sugiriendo que el gobierno de AMLO ha sido muy complaciente con el poder militar y sus aliados.
El legado de Cienfuegos y su relación con el narcotráfico
El caso de Salvador Cienfuegos refleja una compleja red de corrupción que involucra al Ejército mexicano y el narcotráfico. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Cienfuegos desempeñó un papel clave en la protección y operación de los Beltrán Leyva, ayudando a facilitar el tráfico de drogas y la distribución de estupefacientes en México y los Estados Unidos. A pesar de la falta de un juicio formal, el hecho de que la investigación fuera detenida por razones políticas deja muchas preguntas sin respuesta.
El caso Cienfuegos continúa siendo una herida abierta en la relación entre México y Estados Unidos, y pone de manifiesto las tensiones políticas y de seguridad que existen en el país. La liberación del exsecretario de Defensa, a pesar de las pruebas contundentes en su contra, demuestra cómo los intereses políticos y de poder pueden influir en la justicia. Las preguntas sobre la conexión entre el crimen organizado y las altas esferas del gobierno mexicano siguen siendo una preocupación central, y la falta de transparencia en este caso deja un sabor amargo en la percepción pública.
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