Crisis del PRI: en dos años perdió un tercio de sus militantes en México

El PRI enfrenta su mayor caída de afiliados en décadas: perdió más de 500 mil militantes en dos años, según datos del INE, en medio de disputas políticas y desconfianza ciudadana.

Crisis del PRI: en dos años perdió un tercio de sus militantes en México
Crisis del PRI: en dos años perdió un tercio de sus militantes en México

Militantes del PRI. La cifra es contundente y difícil de maquillar: en apenas dos años, el Partido Revolucionario Institucional perdió cerca de la tercera parte de su padrón de afiliados. De acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional Electoral, el tricolor pasó de tener un millón 411 mil militantes en agosto de 2023 a poco más de 911 mil en la actualidad.

No se trata solo de una estadística administrativa. La caída de más de medio millón de afiliados refleja una crisis política, organizativa y de credibilidad que el PRI arrastra desde hace más de una década, pero que ahora se manifiesta con mayor crudeza.

El padrón del PRI en caída libre, según el INE

La base de datos del INE confirma que la reducción de militantes del PRI no es un fenómeno aislado ni reciente. A finales del año pasado, el partido ya había descendido a 940 mil afiliados, y en los últimos meses perdió casi 30 mil más.

Este descenso ocurre en un contexto donde al menos 55 asociaciones buscan registro como nuevos partidos políticos, compitiendo directamente por una militancia que hoy se muestra más fragmentada, desconfiada y volátil.

En términos prácticos, el padrón partidista ya no garantiza estructura territorial ni capacidad de movilización, dos de los pilares históricos del priismo.

Alejandro Moreno y la narrativa de la persecución política

Ante el desplome del padrón, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, ha optado por una narrativa de confrontación directa. Según sus declaraciones, militantes del tricolor habrían sido presionados por el gobierno y por el crimen organizado para abandonar el partido, bajo amenazas relacionadas con programas sociales y seguridad personal.

Moreno acusó directamente a Morena de operar con apoyo del crimen organizado y aseguró que estas prácticas explican la pérdida de afiliados. También reiteró que el PRI votará en contra de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, a la que calificó como una iniciativa “nacida muerta”.

Este discurso busca cohesionar a la militancia restante, pero también profundiza la polarización y limita la autocrítica interna.

Respaldo al INE y contradicciones internas

En un giro discursivo relevante, el dirigente priista expresó su respaldo al Instituto Nacional Electoral, destacando la importancia de un órgano autónomo, con suficiencia presupuestal e independencia del gobierno.

Sin embargo, este apoyo convive con tensiones internas. El PRI solicitó investigar posibles conflictos de interés dentro del propio INE, particularmente en el nombramiento de un funcionario clave vinculado anteriormente a proveedores electorales.

La contradicción es evidente: defender al árbitro electoral mientras se cuestionan sus decisiones estratégicas refleja la compleja relación del PRI con las instituciones que alguna vez controló.

Militantes del PRI: radiografía territorial del desplome

A mitad de este proceso, los militantes del PRI muestran una distribución desigual que evidencia dónde el partido prácticamente ha desaparecido y dónde aún sobrevive.

En estados como Baja California Sur, el PRI apenas registra 798 afiliados, pese a haber sido un bastión histórico ligado al sector turístico. En Morelos, la cifra se reduce a 725 militantes, incluso en zonas industriales donde antes tenía fuerte presencia sindical.

En contraste, el partido resiste en Coahuila con más de 167 mil afiliados y en el Estado de México con 233 mil, aunque muy lejos de los millones de simpatizantes que tuvo en décadas pasadas. Nuevo León reporta poco más de 55 mil militantes, una cifra modesta para una entidad clave en términos económicos.

Más que militantes: una crisis de identidad política

La pérdida de afiliados no solo implica menos credenciales partidistas. Supone una erosión profunda de identidad, narrativa y proyecto político. El PRI ya no es el partido de Estado, pero tampoco ha logrado reinventarse como una oposición moderna y creíble.

Las nuevas generaciones no se identifican con sus siglas, mientras que antiguos cuadros migran a otros partidos o abandonan la política activa. El padrón del PRI se ha convertido en un reflejo del desgaste acumulado por escándalos, derrotas electorales y liderazgos cuestionados.

¿Puede el PRI revertir la caída?

El convenio firmado con el INE para impulsar la afiliación digital es un intento por modernizar el partido, pero difícilmente resolverá un problema estructural. Sin una renovación profunda de liderazgos, discurso y prácticas, la recuperación de militantes parece lejana.

La pregunta ya no es solo cuántos afiliados pierde el PRI, sino si podrá redefinir su papel en un sistema político donde la hegemonía ya no le pertenece.

Los militantes del PRI como termómetro político

La caída de los militantes del PRI es el indicador más claro de una crisis que va más allá de coyunturas electorales. Es un síntoma de desconexión con la sociedad y de un partido que aún no encuentra su lugar en la nueva realidad política mexicana.

Si no logra transformarse, el padrón seguirá reduciéndose, y con él, la relevancia de uno de los partidos más influyentes del siglo XX.

Salir de la versión móvil