Claudia Sheinbaum y Trump: el trasfondo de una exclusión estratégica
La exclusión de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, de la lista de invitados a la toma de posesión de Donald Trump ha generado interrogantes sobre su significado y consecuencias. Este gesto, aunque parece un desaire, podría ser una estrategia calculada en el juego de alianzas internacionales del presidente electo de Estados Unidos, quien ha diseñado un escenario global a su medida, con aliados de extrema derecha y líderes afines a su visión de poder.
Trump y sus aliados: un círculo de extrema derecha
La lista de invitados al evento rompe con la tradición de ceremonias presidenciales en EE.UU. Trump ha optado por líderes con posturas alineadas a su política de extrema derecha. Entre ellos se encuentran figuras como Javier Milei, presidente de Argentina; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; y Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil.
Estos mandatarios representan una visión autoritaria y draconiana que Trump busca emular y expandir en el continente americano. Sheinbaum, con una agenda política progresista y su postura enfocada en derechos humanos, no encaja en este esquema.
El significado de la exclusión de Sheinbaum
La ausencia de Sheinbaum en esta ceremonia no solo refleja una discordancia ideológica, sino un mensaje claro: México no es una prioridad estratégica en los planes de Trump. Para el magnate, México sigue siendo un socio económico conveniente, pero su desdén hacia las políticas progresistas del país es evidente.
La exclusión también señala una advertencia implícita. A diferencia de líderes como Bukele, quien ha adoptado medidas autoritarias aplaudidas por Trump, Sheinbaum enfrenta un desafío: negociar con un gobierno estadounidense que podría presionarla económicamente, como ya lo hizo Trump en su primera administración.
La red de alianzas internacionales de Trump
Trump busca redefinir el orden mundial, reemplazando las alianzas tradicionales de la OTAN con lazos fortalecidos con líderes populistas y autocráticos. Figuras como Giorgia Meloni, primera ministra de Italia; Viktor Orbán, primer ministro de Hungría; y Narendra Modi, líder de India, forman parte de este círculo.
En América Latina, el eje trumpista incluye a Milei y Bukele, con quienes busca establecer una nueva influencia en la región. Mientras tanto, en Europa, Nigel Farage y Eric Zemmour emergen como peones estratégicos en su cruzada por desestabilizar gobiernos moderados.
¿Qué implica esto para México?
Para México, la exclusión de Sheinbaum subraya una realidad preocupante: Trump no considera a México como un aliado clave, sino como una pieza utilitaria en su juego global. Esto podría tener implicaciones en temas como:
- El comercio bilateral: La renegociación del TMEC podría ser usada como herramienta de presión.
- La migración: Políticas agresivas como el Título 42 podrían regresar, afectando a millones de mexicanos.
- La seguridad: La amenaza de designar a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas sigue latente.
¿Qué debe hacer Sheinbaum?
La exclusión no debe interpretarse únicamente como un desaire, sino como una oportunidad para replantear la postura de México en la escena internacional. Algunas estrategias posibles incluyen:
- Fortalecer alianzas con países de economías emergentes y progresistas.
- Fortalecer la diplomacia con líderes moderados dentro de EE.UU.
- Establecer una política económica interna que reduzca la dependencia de EE.UU.
Un mensaje claro para el futuro
La lista de invitados de Trump es una declaración de intenciones. México no está en su radar como un aliado estratégico, sino como un país que, a sus ojos, puede ser presionado y manipulado. Para Sheinbaum, esta es una advertencia y una invitación a fortalecer los pilares internos de México frente a un panorama global hostil y polarizado.
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