Claudia Sheinbaum: los retos internos y externos en su batalla por el poder

La presidenta enfrenta desafíos en su comunicación política, tensiones internas en Morena y la sombra del legado de López Obrador.

Claudia Sheinbaum vive días intensos en su naciente administración como presidenta de México. Aunque la maquinaria de la Cuarta Transformación sigue en marcha, los retos para consolidar su liderazgo no provienen únicamente de la oposición, sino también de las dinámicas internas de su partido y las expectativas de un proyecto que busca redefinir el rumbo del país.

El legado de AMLO: ¿espalda o carga?

Andrés Manuel López Obrador dejó un legado político y comunicativo que sigue pesando en el presente. Durante su mandato, dominó el discurso público con un estilo autoritario y centralizado que dividió opiniones, pero que marcó el camino para su sucesora.

Sin embargo, Sheinbaum se enfrenta a un desafío mayor: mantener la continuidad del proyecto sin perder su propia identidad política. La comunicación, uno de los bastiones del gobierno anterior, parece estar en crisis en esta nueva etapa.

Un entorno comunicativo complicado

  1. La narrativa incompleta: A pesar de logros importantes en materia de seguridad, como el reciente «Operativo Enjambre» en el Estado de México, que desmanteló redes delictivas vinculadas con funcionarios municipales, estos éxitos no han generado la resonancia esperada en la opinión pública.
  2. Errores estratégicos: Declaraciones como la solicitud de información sobre la captura del «Mayo Zambada» a Joe Biden, que generaron tensiones con el Departamento de Estado de EE.UU., evidencian la falta de una narrativa clara y coordinada.
  3. El regreso de Ramírez Cuevas: El exvocero de AMLO ha retomado un papel activo en la comunicación del gobierno, aunque su presencia genera divisiones internas y cuestionamientos sobre su lealtad hacia la presidenta.

El reto interno: divisiones en Morena

En el frente interno, Sheinbaum enfrenta desafíos de cohesión en Morena. Líderes como Adán Augusto López y Ricardo Monreal, además de figuras externas como Pedro Haces, han mostrado posturas que no siempre favorecen la estabilidad del proyecto presidencial.

  • La Cámara de Diputados y el Senado: Los desplantes de los coordinadores legislativos afectan la imagen de unidad que Sheinbaum necesita proyectar para consolidar su liderazgo.
  • El factor mediático: Periódicos como La Jornada alternan entre el apoyo y la crítica, reflejando una tensión que parece estar en el ADN del obradorismo.

Un estilo propio: ¿continuidad o ruptura?

A diferencia de su predecesor, Sheinbaum busca eliminar las «mañaneras» y transformar la comunicación presidencial. Sin embargo, esta decisión plantea preguntas sobre cómo mantendrá la conexión directa con los ciudadanos, un elemento clave en el éxito de López Obrador.

Un momento decisivo

Claudia Sheinbaum enfrenta una batalla en múltiples frentes: consolidar su autoridad dentro de Morena, diferenciarse de su predecesor sin perder su base, y construir una narrativa que inspire confianza en los ciudadanos.

El reto más grande podría no venir de la oposición, sino de la necesidad de superar el inmenso legado que dejó AMLO, equilibrando la continuidad del proyecto con la construcción de una identidad propia.

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