En un contexto de tensiones migratorias crecientes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha anunciado que México ya trabaja en un plan estratégico con los gobiernos de Centroamérica para enfrentar posibles deportaciones masivas desde Estados Unidos. Según Sheinbaum, el canciller Juan Ramón de la Fuente lidera las conversaciones con homólogos de la región para garantizar que los migrantes sean repatriados a sus países de origen y no a México.
Este esfuerzo busca prevenir una crisis humanitaria en la frontera sur de México y reafirma el compromiso del país con los derechos de los migrantes.
México y su estrategia frente a deportaciones masivas
El gobierno mexicano, consciente de los retos que implicarían deportaciones masivas bajo la administración de Donald Trump, ha comenzado a coordinarse con países de Centroamérica para diseñar un plan de contingencia.
La presidenta destacó que, en caso de que las deportaciones incluyan a ciudadanos de otras naciones, México insistirá en que estos sean enviados directamente a sus lugares de origen y no permanezcan en territorio mexicano.
“Nos corresponde defender a las mexicanas y los mexicanos en Estados Unidos. Pero, en caso de deportaciones, también trabajaremos para garantizar un retorno digno de los migrantes a sus países de origen”, afirmó Sheinbaum.
El papel del canciller Juan Ramón de la Fuente
Juan Ramón de la Fuente, canciller de México, ha iniciado diálogos clave con mandatarios y cancilleres de países como Guatemala, El Salvador y Honduras. Estas conversaciones buscan coordinar acciones conjuntas que permitan gestionar eficazmente la repatriación de migrantes.
Entre las principales preocupaciones está evitar que México se convierta en un país receptor permanente de migrantes deportados de otras nacionalidades. Por ello, las reuniones incluyen temas como logística, recursos y mecanismos diplomáticos para atender la situación.
El impacto de posibles deportaciones masivas
Con el regreso de Donald Trump al poder, las amenazas de deportaciones masivas han generado preocupación tanto en México como en la región. Estas medidas afectarían no solo a migrantes mexicanos, sino también a ciudadanos centroamericanos que cruzan el país rumbo a Estados Unidos.
En este contexto, la coordinación con los países de origen de los migrantes es esencial para evitar una crisis humanitaria que desborde las capacidades del gobierno mexicano.
México reafirma su compromiso con los derechos humanos
Claudia Sheinbaum dejó en claro que el gobierno mexicano no solo busca proteger a los connacionales en Estados Unidos, sino también garantizar que los migrantes deportados de otras nacionalidades reciban un trato digno y justo.
“La prioridad es defender los derechos humanos de todos los involucrados. Es un esfuerzo que implica cooperación regional y solidaridad entre naciones”, subrayó.
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