En el corazón de Kiev, frente al histórico Maidán, Volodimir Zelensky envió un mensaje de esperanza en el 34º Día de la Independencia de Ucrania. A diferencia de discursos anteriores cargados de tono bélico, esta vez su narrativa giró hacia la búsqueda de una paz justa, un horizonte que combine resistencia, dignidad y seguridad.
El poder del símbolo: el Maidán como escenario
El presidente eligió grabar su mensaje en la plaza que simboliza la resistencia del pueblo ucraniano. Con una voz firme, recordó que ninguna ocupación temporal podrá dividir al país y que tarde o temprano “los ucranianos volverán a estar juntos como familia”.
Ese escenario no fue casual: el Maidán es sinónimo de unidad frente a la adversidad y la lucha por la independencia. En este marco, Zelensky reafirmó que solo los ucranianos decidirán su futuro, una frase que resonó como un grito de soberanía.
Entre la guerra y la esperanza de paz
Aunque reconoció que la victoria total sobre Rusia parece lejana, el mandatario trazó un camino hacia una paz sólida. Subrayó que Kiev no aceptará “compromisos vergonzosos” y que cualquier acuerdo deberá garantizar la seguridad nacional.
Advirtió, además, que Ucrania responderá de forma simétrica a los ataques rusos: “Nadie nos puede prohibir estos ataques porque son de justicia”. Con ello dejó claro que la búsqueda de paz no implica debilidad.
El respaldo internacional: un Día de la Independencia con aliados
El evento no solo fue simbólico en lo interno. Keith Kellogg, enviado estadounidense, viajó a Kiev como representante de Donald Trump, marcando un gesto de respaldo diplomático.
Asimismo, líderes mundiales como Mark Carney (Canadá), Ursula von der Leyen (UE), Carlos III (Reino Unido) y Xi Jinping (China) enviaron mensajes de apoyo. Todos coincidieron en destacar el valor de la resistencia ucraniana y la importancia de lograr una paz justa.
Incluso voces inesperadas, como la del presidente bielorruso Alexander Lukashenko, se sumaron a la jornada con mensajes conciliadores, aunque bajo la sombra de su alianza con Moscú.
La resistencia que inspira al mundo
Zelensky recordó que Ucrania ha resistido más de tres años frente al que llamaban “el segundo mejor ejército del mundo”. Esa narrativa, además de reforzar el espíritu nacional, envía un mensaje estratégico: la independencia se defiende no solo con armas, sino con dignidad y unidad.
La conmemoración se transformó así en una reafirmación de la identidad ucraniana en medio de la guerra. Un recordatorio al mundo de que, aunque las negociaciones parecen distantes, Ucrania no cederá su soberanía.
El mensaje final: decidir el futuro propio
“Solo nosotros decidiremos nuestro futuro”, enfatizó Zelensky, sellando su discurso con la promesa de buscar garantías internacionales de seguridad que eviten que Rusia vuelva a amenazar al país.
El Día de la Independencia se convirtió, entonces, en algo más que una celebración: en un manifiesto político de resistencia y esperanza, proyectando a Ucrania como símbolo global de libertad.
