La UE y la IGAD se reúnen en Yibuti el 28 de mayo para tratar la migración irregular, crisis climáticas y de seguridad en el Cuerno de África. Conoce los acuerdos
Representantes de la Unión Europea (UE) y la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) de África Oriental concluyeron este 28 de mayo de 2025 un importante Diálogo de Asociación en Yibuti. La agenda se centró en la migración irregular, las múltiples crisis que afectan al Cuerno de África –incluyendo las inducidas por el clima– y la necesidad de fortalecer la cooperación regional y la participación juvenil.
Yibuti fue el escenario, este miércoles 28 de mayo de 2025, de un encuentro de alto nivel entre la Unión Europea y la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), la organización que agrupa a ocho países del Cuerno de África. El Diálogo de Asociación, copresidido por el Secretario Ejecutivo de IGAD, Dr. Workneh Gebeyehu, y la Embajadora de la UE ante Yibuti e IGAD, Dra. Denisa-Elena Ionete, reafirmó las prioridades compartidas y el compromiso mutuo con la paz y la seguridad en una región marcada por complejos desafíos.
En el centro de las discusiones estuvieron las crisis políticas, de seguridad, humanitarias y, de forma destacada, las «inducidas por el clima» que azotan el Cuerno de África. Ambas organizaciones expresaron su profunda preocupación por los conflictos en curso y su devastador impacto en la situación humanitaria y los derechos humanos de las poblaciones afectadas.
Migración irregular y desplazamientos: Un desafío compartido
Uno de los temas cruciales abordados fue la «migración irregular y los desplazamientos». Se reconoció que estos fenómenos presentan tanto oportunidades como importantes desafíos para las naciones de acogida en la región y, por extensión, para Europa. Este enfoque se enmarca en una tendencia más amplia de la UE de buscar colaborar con países y organizaciones en regiones de origen y tránsito para gestionar los flujos migratorios. Si bien el objetivo declarado es «abordar las causas raíz» de la migración, estas asociaciones también buscan, implícitamente, controlar los flujos hacia Europa.
La efectividad y las implicaciones éticas de esta externalización de la gestión migratoria son objeto de debate continuo. La dependencia de socios en regiones con sus propios desafíos de gobernanza y derechos humanos, como se reconoce en el propio comunicado del diálogo , conlleva riesgos inherentes. La UE podría estar priorizando el control fronterizo, y el éxito de estas iniciativas dependerá de la capacidad y voluntad de los estados de IGAD, así como de una supervisión rigurosa para garantizar el respeto a los derechos de migrantes y refugiados.
El Nexo clima-conflicto-migración
La mención explícita de las «crisis inducidas por el clima» como un factor determinante en la inestabilidad regional es significativa. El Cuerno de África es una de las zonas más vulnerables del planeta al cambio climático, sufriendo sequías recurrentes, inundaciones y otros fenómenos extremos que exacerban la escasez de recursos, intensifican los conflictos existentes y provocan desplazamientos masivos de población.
Este reconocimiento formal del nexo clima-conflicto-migración a nivel político sugiere que las futuras estrategias de cooperación entre la UE e IGAD deberán integrar de manera mucho más robusta la adaptación climática, la mitigación y la resiliencia como componentes esenciales de cualquier esfuerzo por lograr la paz, la seguridad y una gestión sostenible de la migración. Esto podría traducirse en una mayor disposición de la UE a financiar proyectos de agricultura sostenible, gestión del agua y diversificación económica en la región.
Juventud: ¿Bomba de tiempo o motor de cambio?
El diálogo también puso un fuerte énfasis en «la necesidad de la participación juvenil en la consolidación de la paz y las oportunidades económicas». El Cuerno de África tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo. Esta demografía puede representar una «bomba de tiempo» si la juventud carece de educación, empleo y perspectivas, convirtiéndose en presa fácil para la migración irregular o la radicalización. Sin embargo, también representa un enorme potencial, un «dividendo demográfico», si se le empodera adecuadamente.
Este reconocimiento sugiere que futuros programas de cooperación podrían centrarse más intensamente en la educación, la formación profesional, el fomento del emprendimiento y la inclusión de los jóvenes en los procesos políticos y de toma de decisiones. No obstante, el desafío es monumental y requerirá inversiones masivas y sostenidas, así como cambios estructurales en las economías de la región para crear oportunidades a la escala necesaria.
Hacia una cooperación reforzada
El encuentro en Yibuti buscó revitalizar un diálogo político estructurado entre la UE e IGAD, basado en el entendimiento mutuo. Se acordó mejorar la colaboración entre los estados miembros de IGAD para una cooperación transfronteriza más impactante y establecer un mecanismo de coordinación sostenible y efectivo que involucre a todos los socios del «Equipo Europa» (iniciativa que combina recursos de la UE, sus estados miembros y bancos de desarrollo). Se explorará el pleno aprovechamiento de las herramientas y órganos políticos existentes de IGAD para guiar este diálogo estratégico conjunto.
