En una clara señal de la interconexión global y el peso de las decisiones de la
principal economía mundial, la figura y las políticas del presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, resonaron con fuerza en las manifestaciones del Día
Internacional del Trabajo este 1 de mayo de 2025. Lo que tradicionalmente es una
jornada de reivindicaciones laborales nacionales, se vio teñida por preocupaciones
sobre el impacto de las acciones de Washington, especialmente en Asia y Europa.
Asia: Temores Económicos por Aranceles y «Guerras Comerciales»
En varios países asiáticos, el fantasma de las políticas comerciales de Trump generó
ansiedad entre los trabajadores y sus líderes.
Taiwán: El presidente Lai Ching-te mencionó explícitamente los nuevos aranceles
estadounidenses impuestos bajo la administración Trump al presentar un paquete
económico destinado a proteger empleos e industrias locales. En las calles de Taipei,
unos 2,500 sindicalistas de diversos sectores marcharon advirtiendo que estas
medidas proteccionistas podrían derivar en pérdidas de empleo, llevando incluso un
automóvil recortado con una foto de Trump.
Filipinas: Miles de trabajadores se manifestaron cerca del palacio presidencial en
Manila. El líder de la protesta, Mong Palatino, fue directo al señalar que las «guerras
arancelarias y las políticas de Trump» representan una amenaza directa para las
industrias locales y los medios de subsistencia de la población.
Japón: La presencia de Trump fue casi literal en Tokio, donde un camión en la
marcha principal portaba un muñeco hecho a su semejanza. Si bien las demandas
eran amplias (salarios, igualdad, paz en Ucrania, alto al fuego en Gaza), un trabajador
de la construcción sindicalizado expresó el temor subyacente por el aumento del
costo de las materias primas importadas y la competencia salarial a la baja,
fenómenos vinculados a las tensiones comerciales globales.
Indonesia: Aunque el presidente Prabowo Subianto se centró en promesas internas
como la eliminación de la pobreza ante una multitud en Yakarta, las demandas de los
sindicatos (que esperaban hasta 200,000 manifestantes) incluían aumentos
salariales y protección laboral en un contexto de incertidumbre económica global.
Este enfoque en los aranceles y sus consecuencias demuestra cómo las decisiones
tomadas en Washington repercuten directamente en la estabilidad laboral y
económica percibida por los trabajadores en el otro lado del mundo. El Día del
Trabajo se transformó así en un foro para expresar no solo demandas nacionales, sino
también una profunda preocupación por el rumbo del orden económico global y el
papel disruptivo atribuido a Trump.
Europa y EE.UU.: Críticas Políticas y Sociales Más Allá de la Economía
En Europa y Estados Unidos, las críticas hacia Trump y su administración
trascendieron lo puramente económico, abarcando aspectos políticos y sociales.
Críticas Directas: En Turín, Italia, manifestantes pasearon una marioneta de Trump ,
mientras líderes sindicales en Francia condenaron abiertamente la «Trumpización» de
la política mundial. En Madrid, un trabajador reflexionó sobre cómo «el mundo ha
cambiado un poco con la llegada de Trump», asociándolo al auge global de la
ultraderecha.
Preocupaciones Alineadas: En Alemania, líderes sindicales advirtieron contra las
jornadas laborales extendidas y el creciente sentimiento antiinmigrante , temas que
resuenan con algunas de las políticas y retóricas de la administración Trump. En
Berna, Suiza, las pancartas contra el fascismo y la guerra se interpretaron como parte
de una reacción más amplia contra el auge global de las políticas de derecha dura.
Impacto Interno en EE.UU.: Dentro de Estados Unidos, organizaciones promigrantes se manifestaron cerca de la Casa Blanca exigiendo derechos laborales y
protección contra redadas. Los organizadores generales del May Day enmarcaron las
protestas como una respuesta directa a lo que describieron como un «asalto integral»
a las protecciones laborales, las iniciativas de diversidad y los empleados federales
bajo la agenda de Trump. Elon Musk, por su parte, aunque afirmando ahorros en su
iniciativa de eficiencia gubernamental (DOGE), se despidió parcialmente del gabinete
de Trump.
Estas manifestaciones indican que Trump es visto por muchos no solo como un líder
con políticas específicas, sino como un símbolo de un cambio político global hacia el
populismo, el nacionalismo y un posible retroceso en derechos laborales y
democráticos.
Otros Líderes en Escena
Mientras Trump acaparaba titulares indirectamente, otros líderes globales también
tuvieron protagonismo en la jornada. En Colombia, el presidente Gustavo Petro
convocó activamente a las marchas , buscando respaldo popular. En el Reino Unido,
el primer ministro Keir Starmer (Laborista) y la líder opositora Kemi Badenoch
(Conservadora) enfrentaban una prueba electoral crucial en las elecciones locales,
con el telón de fondo del ascenso del partido de derecha Reform UK liderado por
Nigel Farage.
La prominencia inesperada de Donald Trump en las narrativas del 1 de Mayo a nivel
mundial subraya cómo las acciones de un líder global pueden catalizar y unificar
ansiedades económicas y preocupaciones políticas mucho más allá de sus fronteras,
convirtiéndose en un símbolo potente en el imaginario colectivo de los trabajadores.
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