El 21 de diciembre, el mundo fue testigo de una tragedia que dejó una marca indeleble en las redes sociales. Thanakarn “Bank Leicester” Kanthee, un joven vendedor de flores tailandés de 21 años, perdió la vida después de aceptar un desafío extremo que implicaba beber rápidamente una botella de whisky de 350 ml a cambio de 30,000 baht (alrededor de 17,938 pesos mexicanos).
Su muerte, posterior a un desafío en una fiesta, desató una ola de indignación en Internet, con miles de personas criticando la irresponsabilidad de este tipo de retos.
Un influencer en busca de fama a toda costa
Thanakarn no era un joven cualquiera. Criado por su abuela en los barrios marginales de Bangkok, comenzó a trabajar a una edad temprana vendiendo guirnaldas en el mercado local para poder ayudar a su abuela, después de que sus padres se separaran cuando él tenía apenas dos meses. A los siete años, su vida comenzó a forjarse en la lucha por sobrevivir, y fue en ese mercado donde se inició en la venta de flores. Esta lucha diaria lo llevó a las redes sociales, donde su carisma y energía lo convirtieron en un influencer, aunque su fama, en gran parte, llegó a través de desafíos que realizaba para atraer la atención de sus seguidores.
En busca de mayores ingresos para sostener a su abuela y seguir adelante con su vida, Thanakarn aceptó un desafío muy arriesgado: beber una botella de whisky. Este reto fue pagado por un desconocido que le ofreció 30,000 baht a cambio de su participación, una suma considerable para alguien que vivía de vender guirnaldas. Aunque el desafío parecía un simple truco para ganar dinero rápido, las consecuencias fueron devastadoras.
El desafío fatal: un trágico espectáculo
El video que circuló ampliamente en las redes sociales muestra a Thanakarn en medio de una fiesta, rodeado de una multitud que lo vitorea mientras consume rápidamente la botella de whisky. Algunos de los presentes, lejos de intervenir o mostrar preocupación, grababan el momento con sus teléfonos. Sin embargo, tras completar el desafío, el joven influencer no pudo soportar el impacto del alcohol y terminó vomitando antes de ser llevado de urgencia al hospital. Lamentablemente, fue declarado muerto alrededor de las 3:40 am.
Lo que debería haber sido un momento de entretenimiento se convirtió en una tragedia. Muchos usuarios de las redes sociales expresaron su indignación ante la indiferencia de los asistentes, quienes no dudaron en reírse mientras los paramédicos intentaban salvarle la vida. El video, que fue grabado y difundido sin ningún respeto hacia la gravedad de la situación, mostró lo peor de la falta de empatía humana.
Reacciones en las redes: indignación y llamados a la acción
Tras su muerte, las redes sociales se inundaron de comentarios tanto de indignación como de apoyo. Muchos condenaron el desafío como un ejemplo de «contenido basura» y exigieron el fin de estos retos peligrosos que cada vez son más comunes en Internet. Además, algunos usuarios recordaron una publicación anterior de Thanakarn, en la que decía estar dispuesto a soportar insultos y humillaciones con tal de ganar dinero para su familia: “Estoy dispuesto a que me intimiden y me insulten para obtener unas cuantas monedas de la gente rica para poder mantener a mi familia”.
Un reconocido activista tailandés, Gun Jompalang, ofreció su ayuda a la familia de Thanakarn, comprometiéndose a tomar medidas contra los responsables de haber contratado al joven para este desafío tan arriesgado. Gun expresó su voluntad de apoyar legalmente a la familia en la búsqueda de justicia. “Por favor, ayúdenme a enviarle mi mensaje a su familia. Si quieren tomar medidas contra esas personas, háganmelo saber. Estoy dispuesto a ayudar”, dijo.
La vida de Thanakarn: de la lucha por sobrevivir a la tragedia
El caso de Thanakarn resalta una realidad dolorosa para muchos jóvenes que, como él, se ven obligados a tomar decisiones arriesgadas en busca de una vida mejor. Criado en un entorno de dificultades económicas, aceptó el desafío para ganar dinero rápido, lo que lo llevó a perder la vida en un desafortunado incidente. Su historia es una muestra de la vulnerabilidad de los jóvenes influencers, que en muchos casos se ven presionados por la fama, el dinero y las expectativas sociales.
La tragedia también pone de manifiesto la falta de control y supervisión en las redes sociales y la facilidad con la que estos contenidos peligrosos pueden viralizarse, sin que se considere el bienestar físico y emocional de quienes participan en ellos. Es urgente que plataformas como Facebook, TikTok y X implementen medidas más estrictas para evitar la promoción de este tipo de desafíos extremos que pueden tener consecuencias fatales.
Reflexión: el impacto de los desafíos peligrosos
La historia de Thanakarn deja una lección importante sobre la importancia de la responsabilidad en el mundo digital. Aunque el joven estaba decidido a hacer cualquier cosa por ganar dinero y asegurar el bienestar de su abuela, los riesgos asociados con ciertos contenidos no deberían ser ignorados. La presión social y la búsqueda de aceptación en redes sociales son factores que impulsan a muchos a participar en actividades peligrosas que pueden acabar en tragedias.
Es crucial que los usuarios de las redes sociales reflexionen sobre el impacto de sus publicaciones y comportamientos, así como la responsabilidad de los creadores de contenido y las plataformas para proteger la seguridad de los participantes en estos retos. Solo a través de un esfuerzo colectivo se podrán evitar futuras tragedias como la de Thanakarn.
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